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Lengua e identidad entre los mayas de la península de Yucatán 1


 

 

La lengua

La primera reflexión que quiero hacer es sobre el papel que juega la lengua en los fenómenos de producción y transmisión cultural así como su importancia como uno de los rasgos identitarios de un individuo, de un grupo o de una nación.

    Empezaré entonces con la idea de que la lengua no es solamente un sistema de signos útiles para la comunicación, sino que también constituye una red donde están preservadas las formas más entrañables de vida y pensamiento de cada individuo, de cada comunidad y de cada cultura. Asimismo, siguiendo una concepción socio-política, habría que pensar en la función principal de la lengua para la creación de una conciencia nacional, pues sin una lengua propia es difícil concebir el desarrollo de una identidad de nación, de estado o de grupo. El idioma es el componente esencial de la cultura nacional y un medio para su desarrollo, por lo que entonces todo idioma constituye un fenómeno único, resultado de la creación genial de un pueblo. Ante tales circunstancias, la lengua podría tener dos interpretaciones:

    1.- La lengua, como uno más de los rasgos de identidad cultural, con una función particular de transmisora del resto de aspectos definitorios de dicha cultura; o bien,

    2.- La lengua como señal identificadora de pertenencia a una cultura, como su rasgo más sobresaliente e importante, su misma quintaesencia.

 

Lengua y cultura

En cualquier caso, no podemos nunca desvincular los hechos lingüísticos de los fenómenos generales de la cultura o culturas a las que sirven de vehículo. Asimismo, al igual que la relación establecida entre los pueblos de diferentes culturas produce determinados procesos en su configuración y definición, las lenguas de esos pueblos sufren similares efectos y consecuencias por el contacto establecido.

    Por otro lado, la diversidad de las lenguas que hablan los humanos comporta dificultades de comunicación entre sus usuarios pertenecientes a diferentes culturas. Estos problemas son fundamentalmente de incomunicación por razones lingüísticas, que sin embargo pueden llevar fácilmente a situaciones de incomprensión en cuanto que se impiden los necesarios intercambios de información relacionados con el mundo simbólico que soporta los mecanismos intelectuales y conductuales de los seres humanos.

    En la actualidad, verdadera era de la comunicación, el nivel de relación entre grupos culturales diferentes es cada vez mayor, y por tanto, existe una mayor necesidad de comunicación e intercomprensión. Sin embargo, se viene generando una problemática peculiar aplicable tanto a las culturas como a las lenguas. Por una parte, una actitud de posicionamiento autárquico y en exceso conservador por los usuarios de una lengua determinada, puede provocar, según algunos, su propio anquilosamiento, e incluso su subsiguiente extinción. Por otra parte, un uso permeable y excesivamente abierto a modificaciones introducidas por la utilización indiscriminada de préstamos, barbarismos, neologismos, etc. podría llegar, según otros, a una situación tal de desfiguración, que igualmente pudiera llevarla a su desaparición.

    El estado de “salud” de una lengua, se convierte así en un indicador de especial significación sobre el estado de desarrollo y vigor de una determinada cultura y consiguientemente del grado de conciencia nacional de ese pueblo, por lo consiguiente una cultura nacional que pierde su lengua vehicular puede entrar en un proceso de difuminación de la propia identidad nacional.

 

La lengua maya

Es por todo lo anterior que pretendo señalar en este trabajo la importancia que para la península de Yucatán tiene la lengua maya, pues especialmente en este tiempo en el que estamos presenciando la ruptura de fronteras, tanto para las personas como para las comunicaciones, los mayas se tienen que adaptar a nuevas realidades ante esta dinámica acelerada de los procesos sociales que hoy nos toca vivir.

    También hay que considerar que es a todas luces conocido que en la actualidad es muy difícil (si no es que imposible) que una lengua se mantenga “pura”, incólume, sin cambios. El paso del tiempo, el desarrollo propio de cada lengua aunado a ciertas situaciones extralingüísticas acaban por afectar a toda lengua.

    Ahora vamos a dar un vistazo general de la situación actual del maya peninsular y mostraremos algunos de los puntos más notorios por los que uno puede mirar en primera instancia que la lengua está cambiando y cómo estos cambios están sirviendo como identitarios de zonas, regiones o pueblos que los propios hablantes señalan como distintivos por su manera de hablar. Veamos primero, de acuerdo con el Censo General de Población y Vivienda de 1990, su número de hablantes, para empezar a ver desde allá las primeras distinciones.

 

Los datos censales

De acuerdo con los datos obtenidos del Censo de 1990, de los tres Estados Peninsulares en donde se habla la maya, Campeche es el que cuenta con el menor número de hablantes y con el menor porcentaje de monolingües de habla maya y Yucatán es el Estado que tiene la mayoría, como se puede apreciar en el cuadro I:

CUADRO I

ESTADO
MAYAHABLANTES
%
MONOLINGÜES
%
Campeche
Q. Roo
Yucatán
86,676
133,081
525,264
18.9
32.2
38.2
5,465
11,114
40,813
1.2
2.6
3.4
Totales
745,021

57,392
 

    El Estado de Yucatán vive una situación distinta a la de los otros Estados de la Península, pues de los 106 municipios en los cuales se encuentra distribuido el número de 1'188,433 habitantes (XI Censo de Población y Vivienda 1990), no existe uno solo de esos municipios donde no se hable la lengua nativa.

    Según dicho Censo, en el Estado de Yucatán 525,264 personas de 5 años y más declararon hablar la lengua maya, situándose de esta manera, en el ámbito nacional, como la entidad federativa con el mayor porcentaje de hablantes de lengua indígena, aproximadamente el 44 %.
Estos datos nos demuestran que la lengua maya yucateca es una de las lenguas más fértiles y de mayor uso entre las lenguas de la familia mayana. Además, el multicitado Censo de 1990 nos indica que la lengua maya a nivel nacional sólo la supera el náhuatl en número de hablantes.

    La mayor parte de hablantes de la lengua maya en Yucatán se encuentra arraigada en el sureste del Estado, colindando con el de Quintana Roo (Cfr. Villa Rojas 1985). Sin embargo, "la zona agrícola maicera presenta el porcentaje más alto de población monolingüe, seguida de las zonas: citrícola, ganadera, henequenera y, por último, la pesquera" (Pfeiler 1988 y 1997).

    Las zonas de mayor concentración de hablantes del maya señalan también los rumbos donde la tradición indígena se hace más acentuada, distribuyéndose de tal manera que de una zona marcadamente urbana, representada por la ciudad de Mérida y sus alrededores, se pasa gradualmente, a medida que se avanza hacia el Estado de Quintana Roo, al mundo de lo indígena, donde usos y costumbres revelan su filiación con la historia y la cultura maya y mostrándose al mismo tiempo con mayor vigor el uso de la lengua nativa (Cfr. Villa Rojas Op. Cit:82-3).

    En la zona más desarrollada que está bajo la influencia inmediata de la ciudad de Mérida, donde tuvo su asiento la industria henequenera, el desarrollo industrial, comercial y cultural occidental es mayor que en el resto del Estado. Asimismo el uso del español es bastante más generalizado, aunque sin eliminar por completo el uso del idioma nativo.

    Por otro lado, también llama la atención ver que década tras década los datos censales del INEGI muestran una reducción continua en el número de hablantes monolingües del maya, acompañado de un decrecimiento en el número de bilingües, esto último al menos en los pasados treinta años, como se puede ver en el cuadro II que representa los datos del Estado de Yucatán:

CUADRO II

POBLACIóN BILINGüE Y MONOLINGüE EN YUCATAN
AÑO
POBLACIóN
BILINGüES %
MONOLINGüES %
1930
1940
1950
1960
1970
1980
1'362,940
1'063,733
758,355
516,899
614,049
418,210
129,119 = 33.4
167,538 = 40.1
156,845 = 30.3
229,481 = 37.4
303,075 = 40.0
411,923 = 38.7
113,179 = 29.3
98,447 = 23.5
43,523 = 8.4
66,403 = 10.8
54,195 = 7.1
68,499 = 6.4
1990
386,096
480,085 = 35.2
40,355 = 3.0

 

Un primer acercamiento a la diversidad

Al paso de los años no solamente ha habido reducción en el número de hablantes, sino también cambios dentro de la estructura interna de la lengua, algunos de ellos seguramente motivados por el contacto del maya con el español. Dentro de los cambios se puede mencionar una gran cantidad de préstamos léxicos que la lengua maya ha tomado del español, asimismo algunos elementos han pasado de un estatus a otro y por lo tanto de una función a otra, dos casos específicos son: la lexicalización de clasificadores nominales y la gramaticalización de verbos, los cuales presentaremos brevemente en este trabajo, pero también hay cuestiones propias de la lengua que sirven como caracterizadores de zonas específicas que han adoptado, desarrollado o conservado ciertos patrones internos que los han hecho identitarios de dichos hablantes.

    Empecemos con la primera gran distinción establecida por los hablantes de esta lengua para quienes “no todos hablamos igual” y quienes diferencian dos primeros tipos de lengua:

1) La variedad antigua, pura y “verdadera”, denominada la “Jach maya”, y
2) La variedad moderna, corrompida y “mezclada” llamada “El xe'ek” (Cfr. Pfeiler en Arzápalo y Gubler 1997).

    La jach maya, que literalmente significa “la verdadera maya”, es considerada como la lengua maya por excelencia, la forma antigua y pura, mientras que el xe’ek’, que literalmente significa “mezcla” o “revoltura”, es catalogada como una variante mezclada, amestizada y con préstamos del español.

    Un primer acercamiento a las manifestaciones de los hablantes sobre la localización de estas variedades nos señalan que la jach maya es hablada por los abuelos, los antiguos o los “jach mayas”, los “meros mayas”, que viven en los pueblitos. Para algunas personas estos mayas se encuentran en Quintana Roo, para otros en Peto, y otros más opinan que están “por Valladolid y sus alrededores”, aunque para otros son también localizables en las cercanías de Uxmal y Ticul, o donde se ubican los macehuales, es decir, en la zona de los Cruzo’ob en Quintana Roo (Mapa 1.)

    Por otro lado, la gran mayoría opina que la forma mezclada es hablada en lo que fue la zona henequenera y en especial en los alrededores de Mérida; a veces también se hace énfasis en que es la forma en la que hablan los jóvenes que no tienen cuidado en no revolver lo maya con lo español, tomando préstamos y creando palabras híbridas.

 

Los hechos lingüisticos

Entre algunas de las características distintivas está el hecho de que los que hablan la jach maya no usan préstamos y en contra parte utilizan palabras que ahora ya nadie usa; a continuación enlisto algunas de las palabras más socorridas como ejemplos:

ACTUAL ANTIGUO TRADUCCIÓN
Meesáa
Kulen
K'uxub
K'áanche'
Xkisi’che’
Xéektaba
Kiwi’
Mayakche’
Banquillo
Siéntate
Achiote
Mesa


    El xe’ek’ es justamente una clara muestra de una mezcla entre ambas lenguas, por lo que se puede ver en ella cómo los hablantes introducen préstamos acondicionándolos a la estructura de la lengua, por ejemplo con el uso de los plurales en maya y las palabras en español, como en:

Cruz-o’ob
Buus-o’ob
Saantos-o’ob
Platos-o’ob
“Cruces”
“Autobuses”
“Santos”
“Platos”

    Por otro lado se encuentran los numerales, elementos que representan uno de los puntos que han sido más afectados por la lengua española, pues se ha perdido el uso de éstos más allá del numeral 4, así entonces tenemos por ejemplo el paradigma de numerales hasta el cuatro en maya:

Jump’éel
Ka’ap’éel
Óoxp’éel
Kamp’éel
“Uno”
“Dos”
“Tres”
“Cuatro”

    Más allá de este numeral, suceden dos cosas, en primera instancia se toma el numeral prestado del español pero se adapta al sonido de la lengua:

Siinkóo
Seeis
Sietée
Oochóo
Nueebée
“Cinco”
“Seis”
“Siete”
“Ocho”
“Nueve”

    Por otra parte, dado que el uso de los numerales representa una de las características tipológicas de las lenguas mayas, éste se conserva aún tomando numerales prestados, pero ya no con la estructura maya de NUMERAL + CLASIFICADOR NUMERAL:

         *Siinkóo-p’éel
         *Seeis-túul
         *Sieetée-ts’íit
         *Oochóo-kúul
         *Nueebée-xóot’

    sino creando una nueva forma en la que el clasificador numeral es poseído por el numeral para indicar la pertenencia o clase de elementos que están siendo cuantificados, con lo cual se actualiza la lengua ante la pérdida del numeral pero conserva uno de los elementos identitarios de la lengua, como es el uso del clasificador, tal como se muestra en los ejemplos siguientes:

         Siinkóo u p’éel-el
         Seeis u túul-ul
         Sieetée u ts’íit-il
         Oochóo u kúul-ul
         Nueebée u xóot’-ol

    Dichas formas se pueden ver más claramente con ejemplos que muestran la forma antigua a la izquierda y su correspondiente forma actual al lado derecho:

ANTIGUA ACTUAL  
Jo’o-p’éel kib-o’ob
Wak-túul máak-o’ob
Wuk-ts’íit kib-o’ob
Waxak-kúul ja’as
Bolon-xóot’ waaj
Siinkóo u p’éel-el kib-o’ob
Seeis u túul-ul máak-o’ob
Oochóo u kúul-ul ja’as
Sieetée u ts’íit-il kib-o’ob
Nueebée u xóot’-ol waaj
“Cinco velas”
“Seis personas”
“Siete velas”
“Ocho matas de plátano”
“9 pedazos de tortilla”

 

Los clasificadores nominales

Otro grupo de clasificadores es el de los nominales, elementos que engloban los sustantivos mayas poseídos en dos tipos, dos grandes grupos:

a) Cosas comestibles con -o’och
b) Animales domésticos con -alak’

Por ejemplo en las frases:

In w-o’och janal “Mi comida”
A w-alak k’éek’en “Tu cochino”

    Lo importante aquí no es que lo usen o no los hablantes sino también lo que significa para ellos y la importancia que le dan, por un lado también se comenta entre los propios hablantes que quienes “hablan bien la maya” usan estos elementos y quienes “la medio hablan” o “la k’as entienden2 (medio entienden o entienden mal) ya se olvidaron o nunca aprendieron a usar esas “palabras así”, por lo que dirían cosas como:

In    janal                “Mi comida”
A    k’éek’en         “Tu cochino”

Con lo que vemos nuevamente dos características:

“Los que hablan “bien”                 vs           “Los que k’as entienden”:

In w-o’och janal                                              In janal “Mi comida”
A w-alak’ k’éek’en                                        A k’éek’en “Tu cochino”


    En ese sentido de una estructura netamente maya con clasificador se pasa o otra en la que se pierde este elemento característico de la lengua:

POSESIVO-CLASIFICADOR SUSTANTIVO ==> POSESIVO SUSTANTIVO

    Algo que caracteriza y que identifica a los hablantes del oriente de Yucatán y parte de los de Quintana Roo es el cambio de uso y significado del clasificador nominal -o’och (comestible) a sustantivo “comida”, es decir algo a lo que se le llama la lexicalización del clasificador nominal (Cfr. Briceño 1997), por lo que entonces obtenemos datos como los siguientes:

T-un chokoj-tal in w-o’och      “Se está calentando mi comida”
T-in jaan-t-aj in w-o’och         “Comí mi comida”
    Los ejemplos no solo muestran el uso léxico de o’och sino también que “los de oriente”, como denominan a los que hablan así, reanalizan la palabra janal únicamente como verbo con el sentido de “comer” y a o’och se le asigna entonces el papel léxico con el significado de “comida”, mientras que para el resto de la península janal significa tanto verbo como sustantivo, es decir “comer” y “comida” y los que usan o’och lo hacen con el papel de clasificador nominal para comestible, o sea una función puramente gramatical.

Estos hechos permiten ver 3 diferentes formas para decir “Mi comida”:

In w-o’och janal
POS-CLAS SUST

In janal
POS SUST

In w-o’och
POS SUST

JACH MAYA K’AS MAYA ORIENTE

 

El terminativo

Otro hecho lingüístico importante que señala nuevos rumbos que está tomando la lengua maya actual es lo que he denominado como gramaticalización del verbo terminar (Cfr. Briceño 1997), proceso que finaliza justamente con la conversión del verbo ts’o’okol en marcador gramatical de aspecto terminativo (Cfr. Briceño 2000). Sin embargo este hecho no es homogéneo ni se da en toda la península, situación que nuevamente señala rasgos distintivos y característicos de determinadas zonas de nuestro mayab.

Platicando con algunos habitantes del sur de Yucatán me comentaban que “los de Quintana Roo” no dicen:

          Ts’-in w-il-ik       “Ya lo ví”

sino que dicen:

         Sáam in w-il-ej    “Ya lo ví”

    Comparando estos datos vemos que efectivamente tienen un significado similar para cada una de estas zonas aunque se diga de manera distinta, pero lo importante es que reconozcan, que identifiquen estos rasgos como característicos y como propios de cada una de las variantes, de las regiones, así entonces los de Quintana Roo mencionan y reconocen que:

“...sí, así hablamos nosotros, porque así nos lo enseñaron creo por nuestros tatiches”3 .

“...creo que así se decía andes (sic) porque mis abuelos así, no hablaban nada de castellano, ellos pura maya hablaban, ellos venían de allá del rumbos (sic) de Valladoli’, de ahí es el tronco de nosotros...”

    Estos datos se han corroborado y efectivamente la región de Valladolid, tiene estas mismas características, con lo cual se ve nuevamente que esta zona con la del centro de Quintana Roo puede ser considerada una región con características propias, pero sin dejar de entenderse con los otros hablantes de la lengua maya peninsular.

    En datos recién recabados en Calkiní, Nunkiní y San Antonio Sahcabchén, en Campeche, he documentado otra forma de realizar el terminativo, pues en lugar de reducir TS’O’OKOL a TS’ lo contraen a O’OK, con lo que dicen entonces:

O’ok in w-il-ik                       “Ya lo ví”
O’ok u k’uchul le máako’    “Ya llegó esa persona”

Esto puede ser esquematizado así:

Así entonces podemos identificar 3 variantes para el significado del terminativo:

A) Sur y Centro de Yucatán
B) Región de Campeche
C) Oriente de Yucatán y Centro de Quintana Roo

    Tal vez valdría la pena prestar atención también a la variante C), o sea, a la hablada en el Oriente de Yucatán y Centro de Quintana Roo, pues lo que para los hablantes de dichas zonas equivale al Terminativo nuestro, para nosotros tiene otro significado, veamos:


    Formalmente entonces tendríamos la distinción entre una oración en Terminativo (“Ya...”) y otra de Pasado Reciente (“Hace rato que...”), que nos muestra también matices semánticos para lo que según unos significa lo mismo. Sirva este ejemplo solamente para llamar la atención al respecto y señalar que también hay que ver que no todo significa exactamente lo mismo para cada zona y, según lo visto, bien vale la pena señalar esas diferencias.

 

El cantadito campechano

Finalmente vamos a presentar algo que con tanta insistencia se nos ha señalado como característico de los campechanos y es que para la mayoría de los hablantes de lengua maya de otros pueblos u otras zonas que han tenido contacto con éstos señalan que “hacen cantadito su maya”, “parecen waaches hablando maya”, lo cierto es que fonéticamente hemos detectado que tienen una peculiaridad al hablar pues cambian el lugar del acento prototípico en nuestra lengua y con lo consiguiente provocan una distinción en la entonación y en el ritmo del habla, por ejemplo:


YUCATÁN
CAMPECHE

Tin jaantik waaj
Tin jáantik waaj

“Estoy comiendo tortilla”
“Estoy comiendo tortilla”
YUCATÁN
CAMPECHE
Ku janal tin wotoch
Ku jáanal tin wotoch
“Come en mi casa”
“Come en mi casa”

    Podemos ver entonces que en la variante de Campeche se procura una acentuación en la primera sílaba de algunas palabras que comúnmente para el resto de la península y más característicamente para Yucatán sería en la última sílaba; asimismo, este cambio de acentuación en Campeche conlleva un alargamiento de la vocal convirtiéndolo en una entonación que cambia el ritmo, resultando esto contrastante para los oídos de los otros mayas.

    Un último ejemplo lo constituyen los clasificadores numerales, pues generalmente éstos en el resto de la península tienen una sílaba que recibe el acento y la entonación, como:

-p’éel para cosas inanimadas
-túul para seres animados
-kúul para plantas

    En Campeche sucede que éstas pierden el tono y lo pasan a los numerales, por lo que hacen un binomio en el que la primera parte lleva el tono y la segunda ya no, veamos:

NUMERAL-CLASIFICADOR

Jum-p’éel
Ka’a-túul
Óox-kúul

RESTO DE LA PENÍNSULA
NUMERAL-CLASIFICADOR

Júum-p’el
Ká’a-tul
Óox-kul

CAMPECHE

 

A manera de conclusión

Todos estos datos nos han llevado a proponer u na división regional de la lengua maya en 5 variantes (Mapa 2):

1.- Oriente de Yucatán
2.- Centro de Quintana Roo
3.- Sur de Yucatán
4.- Camino-Real-Ch’e’enes
5.- Ex Zona Henequenera

    Esta división muestra no solo los hechos lingüísticos sino también el reconocimiento de estas regiones por los propios hablantes, variantes que no llegan a ser dialectos sino solamente variantes regionales con mutua inteligibilidad. Por otro lado, los límites geográficos entre una y otra variante no se pueden trazar de forma precisa y definitoria justamente porque todas están interrelacionadas y de alguna manera muestran los lazos existentes entre los mayas de hoy.

    Finalmente, quiero terminar esta ponencia manifestando que las identidades lingüísticas no deben buscarse solamente en los hechos puramente lingüísticos, hay que pasar más allá del mero contraste típico de sordo-sonoro, pasado-no pasado, etc. Tenemos que tomar en cuenta que toda lengua es una realidad constituida colectivamente y es en el seno de una comunidad que se hace disponible para el uso individual, como instrumento de cohesión, identificación, comunicación y expresividad creadora, por lo tanto tenemos que aceptar que las lenguas son la expresión de la identidad colectiva y de la manera distinta de percibir y describir la realidad, pero dicha realidad no está solamente en la lengua.

    Asimismo, como se ha intentado mostrar, la identidad lingüística conlleva ideas de otro tipo en las que están presentes singularidades culturales, afectadas por la propia historia de un pueblo o de un territorio concreto. De cualquier manera, estos procesos de autoadscripción vienen a fundamentarse sobre la existencia de sentimientos de pertenencia y de diferencia, entre colectivos humanos que, asentados en un mismo espacio y territorio, presentan divergencias de carácter lingüístico, religioso, étnico, o cultural, o combinaciones de estos elementos, todo lo cual debe llevarnos entonces a la búsqueda de las distinciones entre nosotros y ustedes y entre nosotros y los otros, principio básico para la determinación de las identidades.


Profesor investigador del Centro INAH-Yucatán. Este material se publicó en: Los investigadores de la cultura maya 10.
Tomo II Universidad Autónoma de Campeche-SECUD Campeche, 2002. Pp.370-379
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