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Proyecto etnográfico de los mayas de la península

 

 

Danza de los pavos, Santa Elena, Yucatán
Danza de los pavos, Santa Elena, Yucatán

El año que recién terminó fue un año importante para la investigación etnológica en el INAH. Por primera vez en muchos años, gran número de etnólogos, antropólogos sociales y etnohistoriadores de gran parte del país emprendíamos un proyecto conjunto sobre los grupos indígenas de todo México. La empresa desde luego no ha sido fácil, pero el esfuerzo bien vale la pena ya que nos permitirá contar con publicaciones temáticas que nos hablen de cómo viven y se organizan, hacia el inicio del milenio, los diferentes grupos étnicos, además de bibliografías actualizadas y atlas etnográficos.

  El primer tema ha sido la estructura y organización de las comunidades indígenas y a él hemos dedicado gran parte de nuestro tiempo de investigación un grupo de siete investigadores del Centro INAH de Yucatán, y uno de Quintana Roo. Uno de los aspectos más importantes de este proyecto ha sido la investigación conjunta realizada, la cual nos ha llevado a un intercambio académico continuo desde nuestras distintas especialidades: etnología, lingüística, antropología social, historia y etnohistoria, que la dinámica de nuestros proyectos específicos no siempre nos había permitido.

Grupo de urdidoras de Chacsikín

  Además de revisar estudios previos sobre los mayas que versan sobre estos temas, había que acudir a diferentes comunidades de la Península para preguntarnos cuáles eran los principios más importantes en torno de los cuales se organiza actualmente la vida de los pueblos mayas. Al realizar el trabajo de campo fue necesario considerar los distintos niveles de organización que queríamos conocer. Como en toda sociedad, la célula básica sobre la cual se cimenta la organización social de los pueblos mayas es la familia, por lo que era importante preguntarnos cuáles eran los tipos de familias predominantes y su ubicación en la localidad, las relaciones que guardaban entre sí, aquello que compartían o los vínculos de solidaridad que establecían.

Grupo de urdidoras de Chacsikínindex

  En un segundo nivel tenemos que diversas familias se agrupaban para realizar actividades productivas o bien para celebrar algunas ceremonias religiosas como novenas en honor de la Santa Cruz o del santo patrono de un barrio o de un grupo de familias emparentadas. A estos grupos les llamamos organizaciones intermedias, porque se ubican entre la familia y la comunidad y tejen el espacio social entre una y otra. Estas organizaciones son espacios de interacción en las que se realizan la mayor parte de las actividades económicas, políticas o religiosas, más allá del ámbito familiar y resultan primordiales para entender la reproducción (sobre vivencia) tanto de la familia como de la comunidad. Estos grupos pueden ser formales, como una cooperativa o un gremio, o bien informales, como un grupo que siembra en parcelas cercanas y que se reúne anualmente para realizar un ch'a'cháak (ceremonia de petición de lluvia).

Preparación de los elotes para el altar del Jo'olbej saj nal
Preparación de los elotes para el altar del Jo'olbej saj nal

  Es común que la mayor parte de estos grupos estén relacionados por lazos de parentesco y sean un grupo de descendencia por línea paterna al que incorporan a algunos cuñados, a algún suegro o a uno que otro compadre.

  En tercer nivel tenemos a las organizaciones y principios que convocan y representan a toda o a gran parte de la comunidad, como la estructura ejidal y la municipal, o bien la fiesta patronal en la que todos participan de una u otra manera.

Preparación del almuerzo de un funeral, en Yaxuná

  Para realizar la investigación de campo seleccionamos diversas comunidades de la Península, doce en total, ya que se consideró que, si bien ay aspectos que comparten la mayoría de los pueblos mayas peninsulares, con el paso del tiempo, las migraciones y el desarrollo desigual de los estados y sus regiones, cada vez son más las diferencias entre ellos y aquello que puede ser muy importante en algunos puede no estar presente en otros.

  Por eso se acudió a cuatro comunidades de la zona maya del estado de Quintana Roo, donde habitan los descendientes de los cruzoob, seguidores de la Santa Cruz, que protagonizaron la Guerra de Castas en el siglo XIX. Pueblos en donde todavía existen las jerarquías militares y religiosas, con sus generales, capitanes y sargentos, con un peso importante en la organización política y religiosa regional.
Preparación del almuerzo de un funeral,
en Yaxunáindex

   Comunidades donde una gran parte de la población está agrupada en diferentes compañías a través de las cuáles se celebran las guardias en los principales centros religiosos, como Tixkakal y se organizan las fiestas patronales.

  En Yucatán se realizó investigación de campo en comunidades del Oriente, que se han caracterizado por la conservación de sus prácticas y tradiciones religiosas, con una organización muy elaborada y compleja de la fiesta patronal o bien en pequeños pueblos fundados en este siglo, donde la religión protestante es preponderante y donde es la asamblea ejidal el espacio más importante para la organización comunitaria. El sur de Yucatán, antigua provincia de Maní, también fue considerado, representado por comunidades donde el desarrollo de la agricultura de riego ha sido importante y destaca la presencia de numerosas organizaciones de producción; pero donde las fiestas y organizaciones tradicionales tienen una gran vitalidad. También tomamos en cuenta comunidades marginadas de la agricultura de riego: pese a lo cual la milpa se transforma y da pie a un uso sostenido de algunos terrenos del ejido y a una organización del mismo a través de camino o "rumbos".

  Por último, se consideraron dos comunidades de los Chenes en Campeche, una de mayor tamaño y otra más bien pequeña, no tan antiguas como las de Yucatán, no obstante haberse fundado desde la Colonia. Comunidades que han estado sujetas a grandes cambios en este siglo, como la introducción de maquinaria agrícola para la siembra de maíz y el establecimiento de colonias de menonitas en la religión, que si bien no cuentan con la complejidad de la organización religiosa de muchos de los pueblos de Yucatán o de la zona maya de Quintana Roo, la estructuración de la familia y de los solares, de los grupos intermedios que trabajan las parcelas y celebran primicias o el Hanal Pixan (celebración del Día de Muertos) o integran los gremios de reciente creación, nos hablan de la presencia y vitalidad de la cultura maya.

  Mucho ha sido lo que hemos aprendido en esta investigación, pues las comunidades indígenas siempre tienen algo que enseñarnos, como su gran vitalidad y creatividad cultural y social. Por ejemplo, la importancia y presencia de las familias extensas que en todas las comunidades ocupan una tercera parte o más de los solares o unidades residenciales de las localidades. Las formas tradicionales de matrimonio para establecer alianzas entre las familias, todavía vigentes.

La Santa Cruz y los tres reyes de la familia Chuc-Canul, Yaxuná-Yaxcabá
O bien, la presencia de la milpa y ceremonias que lo acompañan, como el wajicool (acción de gracias) o el ch'a'cháak, a pesar de que en muchas de ellas la milpa ha pasado a ocupar un lugar secundario para la obtención de ingresos.
La Santa Cruz y los tres reyes de
la familia Chuc-Canul, Yaxuná-Yaxcabáindex

  Por otra parte, es de notar la presencia de ocho o más grupos de ch'a'cháak, que integran a las familias de campesinos que siembran su milpa en un mismo sector del ejido, al que se identifica por el nombre del camino de acceso a las mismas o “rumbo” en una comunidad del sur de Yucatán. O bien, el esfuerzo de jóvenes descendientes de los cruzoob, por mantener su identidad y continuar realizando las guardias que les corresponden en el santuario de la Cruz de Tulum, pese a ya no dedicarse a las actividades tradicionales como la siembra del maíz. Estos son algunos de los resultados de esta investigación que poco a poco daremos a conocer con más amplitud.

  El proyecto Etnografía de los Mayas Peninsulares es un proyecto coordinado por la antropóloga Ella Fanny Quintal en el que participan, además de la que esto suscribe, el antropólogo Juan Ramón Bastarrachea, el lingüista Fidencio Briceño, la antropóloga Marta Medina, la etnohistoriadora Beatriz Repetto y la antropóloga Lourdes Rejón, todos ellos del Centro INAH de Yucatán y la antropóloga Renée Pietrich, del Centro INAH de Quintana Roo. Además, hemos contado con la colaboración de siete pasantes y una estudiante, de varias especialidades de la antropología, de manera que el proyecto y sus resultados son producto de un trabajo colectivo.




* Antropóloga social. Investigadora del Centro INAH, Yucatán.
Articulo publicado en la revista I'INAJ numero 11 en al mes de Enero de 2000Regresar





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