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Los mayas modernos

Macduff Everton

 

Exposición fotográfica

Fernando Puc Ché, su esposa y su hija comparten una hamaca. Ellos pasan mucho tiempo de su vida en la hamaca que es ideal para un clima tropical. Chichimilá, 1976.La península de Yucatán es una meseta llana de piedra caliza con una serranía pequeña o pu’uk que intenta cruzarla diagonalmente aunque ésta muy pronto pierde altura. El suelo es rocoso, ofrece poca tierra para el cultivo y tiene pocos lagos, arroyos o ríos. Está cubierta de un bosque de maleza que gradualmente se convierte en selva hacia el sureste.

            Los mayas de Yucatán prosperaron en este medio ambiente y sus ciudades llegaron a su apogeo entre 800-1000 d.C. Aunque abandonaron algunos sitios, a la llegada de los españoles los mayas seguían viviendo en sus ciudades y practicando su religión. En 1562, fray Diego de Landa destruyó cinco mil ídolos y quemó veintisiete rollos jeroglíficos en el Auto de fe de Maní. Landa escribió: “Hallámosles gran número de libros con estas sus letras (escritura maya), y porque no tenían cosa en que no hubiese superstición y falsedades del demonio, se los quemamos todos, lo cual sintieron a maravilla y les dio mucha pena”. Los mayas vieron quemarse dos mil años de su cultura. Landa, quien más tarde llegara a ser obispo de Yucatán, afirmó que España llevó a los mayas “justicia y cristiandad, y la paz en la que ellos viven”. No obstante, los españoles trajeron enfermedades a la que los indios americanos no tenían resistencia; las primeras epidemias acabaron de la tercera parte a la mitad de los indígenas de Mesoamérica. Murieron de cólera, malaria, sarampión, peste, sífilis, viruela, tuberculosis y tifoidea. Murieron también a mano de los soldados españoles, de la persecución religiosa y por abusar de ellos como esclavos. Al finalizar el primer siglo de dominio español en México, la población indígena se había reducido casi  al noventa por ciento.

            Si a la gente se le habla de los mayas, la mayoría evoca enseguida una imagen de ruinas antiguas y civilizaciones perdidas. Y, ciertamente, los mayas crearon la más grande civilización de las Américas al construir ciudades, al producir una lengua escrita y un calendario extraordinarios incluso en los estándares actuales. Más de dos millones de mayas, descendientes directos de sus ancestros constructores de los edificios, viven hoy en día. Los mayas modernos viven en las tierras altas de Guatemala, al sur de México y en las tierras bajas de la península de Yucatán, y no sólo se distinguen diferencias geográficas entre los mayas que habitan cada región, sino también diferencias culturales.

            La exposición fotográfica Los mayas modernos es acerca de los mayas de las tierras bajas, de los mayas de Yucatán. Estas son las caras de los mayas modernos, en quienes ha subsistido algo de la cultura maya ancestral en su vida contemporánea: sus divinidades, su cocina, sus ceremonias, sus métodos de agricultura, sus creencias, su medicina y, sobre todo, su respeto a los montes en los que viven. Los botánicos ahora señalan que hay que salvar los bosques tropicales no sólo por su diversidad biológica, sino también por el conocimiento que de éstos tienen las culturas locales. Haber pasado veinte años con los mayas me ha hecho advertir que las culturas distintas a la nuestra no deben considerarse como curiosidades o anacronismos, sino valorarse por el conocimiento no escrito que pueden ofrecer. Actualmente estamos viendo el crecimiento de una cultura mundial industrializada y computarizada que borra cada vez más las diferencias entre las culturas. Finalmente, lo que ocurra a los mayas y a las culturas no europeas puede afectarnos a todos.

            Visité Yucatán por vez primera en 1967. En 1969 regresé con la idea de pasar varios meses documentando la vida de los mayas al estilo de la revista Life Magazine para la serie “Day in the Life”. Sin embargo, mientras más me involucraba en el proyecto, y mientras más hacía para dar una idea de sus vidas, yo necesitaba un periodo de, por lo menos, un año. Pero un año condujo a otro y, al final, el proyecto no fue publicado sino hasta 1991. Las crónicas Los mayas modernos narran cerca de veinte años en la vida de siete familias que me aceptaron en sus vidas y me introdujeron a sus comunidades. Ellos compartieron conmigo sus esperanzas, sueños, decepciones y triunfos. El libro es la historia de mis amigos, y de una cultura que produjo la gran civilización de las Américas.

Tanto el texto como las fotografías se tomaron del sitio http://www.macduffeverton.com/Modern%20Maya/ModMaya.html con autorización del autor

Exposición fotográfica




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