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Esfuerzo por normalizar su escritura

Miguel A. Güémez Pineda

La lengua maya

La tradición de elaborar diccionarios, vocabularios y gramáticas mayas se remonta a los inicios de la colonia española con fines de evangelización y castellanización a la población nativa. El vocabulario de Maya Than, anónimo hallado en la Biblioteca Nacional de Viena, y el “Arte en Lengua Maya” de Juan Coronel son quizá las obras más antiguas cuyos orígenes se pueden fijar a principios del siglo XVII; la obra más reciente es el “Diccionario Maya Popular” (2003), que presenta los vocablos de la lengua maya de hoy e incluye algunas variaciones dialectales existentes en la península. Al menos 25 diccionarios y similares y otra cantidad similar de gramáticas de la lengua maya se han publicado en los últimos cuatro siglos, incluyendo el “Diccionario Maya Cordemex” (1980). Cabe señalar que ni uno solo ha sido editado exclusivamente en maya, todos son bilingües —maya-español— y emplean grafías del alfabeto latino, incluso existen tres en maya e inglés.

       El maya yucateco, hablado hoy día por cerca 800,000 personas en la península, es una de las lenguas indígenas de América que cuenta con más publicaciones —diccionarios, vocabularios, gramáticas, libros de texto, obras literarias y métodos de enseñanza—, aunque éstas se han elaborado con disímiles alfabetos —coloniales y contemporáneos—, incluso con una combinación de éstos. Las estructuras gramaticales empleadas también han sido heterogéneas, aunque con algunos acuerdos implícitos.

       A pesar de los esfuerzos de estudiosos y lingüistas por ofrecer una forma única escribir la lengua maya, aún no se cuenta con una gramática consensuada. Con esta finalidad, la Dirección General de Educación Indígena de la Secretaría de Educación Pública en Yucatán —sin considerar los acuerdos de otros foros hechos previamente con el mismo propósito en Quintana Roo (2005) y Campeche (2006)— convocó del 14 al 16 de diciembre pasados a poco más de 100 representantes de los tres estados de la península al “Primer Taller Interestatal de Normalización de la Escritura de la Lengua Maya” con el objetivo de analizar y discutir las diversas propuestas de escritura utilizadas en la lengua maya, que lleve a la construcción de una estructura gramatical práctica, sistematizada y consensuada por los mayahablantes de la península que pueda emplearse en la producción de libros de texto de los distintos niveles educativos, en la producción de escritos cotidianos —en la escuela y en la comunidad—, en los medios de comunicación y en las instituciones, entre otros espacios. En otras palabras, se busca implantar una herramienta de escritura franca que facilite la comprensión e interacción de las comunidades que hablan la lengua maya.

       En la mesa uno de este primer taller celebrado en Mérida se acordó, una vez más, seguir empleando las 45 letras del alfabeto consensuado por distintas instituciones en 1984 por práctico y funcional y porque gran parte de la producción escrita en lengua maya en la región se ha hecho, y se sigue haciendo, con este alfabeto. Incluso algunas instituciones y universidades nacionales e internacionales han adoptado ya este alfabeto en sus programas de enseñanza y producción de textos y materiales literarios y educativos, y cambiarlo podría generar confusiones en las personas que ahora aprenden o enseñan con ese alfabeto. Cabe subrayar que uno de los acuerdos tomados en 1984 fue respetar la escritura de toponímicos, apellidos y nombres propios.

       En la mesa dos se convino usar los signos ortográficos como el apóstrofo, la coma, el punto, los dos puntos, los signos de interrogación y de admiración, los guiones cortos —para separar palabras— y largos —para diálogos—, así como el uso de la tilde para las vocales largas —tono alto— y sin tilde para las vocales largas —tono bajo—.

       En la mesa 3 se acordaron algunas reglas para la escritura de los nombres —propios, simples y compuestos—, de los adjetivos —clasificadores y demostrativos—, de los verbos —presente, pasado y futuro—, de los pronombres —personales y posesivos— y del uso de sinónimos. En esta mesa surgió la propuesta nombrar en maya figuras gramaticales como: k'aaba', sustantivo; éets k'aaba', pronombre; péeksil, verbo; kéet-t'aan, sinónimo; xoot't'aan, sílabas; e'esajil, ejemplo, etcétera.

       Esto apenas representa el inicio de un largo proceso para estandarizar la escritura de la lengua maya y otorgarle el estatus que merece. Ahora hay que avanzar en establecer mecanismos claros y convenientes para la representación de las categorías gramaticales, de los tiempos verbales, de las reglas ortográficas y los signos de puntuación, pero sobre todo en la acentuación de las palabras en maya y de los préstamos, que tanta polémica ha causado. De forma inevitable el español es parte de la lengua maya y como toda lengua, la maya se nutre, adopta y adapta otras voces a su fonética.

       No hay que olvidar que al respecto existe una abundante producción de mayistas y lingüistas que habría que considerar y que bien valdría la pena sistematizar y presentar como documentos de trabajo para discutir y agilizar el proceso. De lo contrario, se corre el riesgo de caer en la parsimonia y el olvido, y no pasar a la siguiente fase para establecer acciones de revitalización y reposicionamiento de la lengua maya encaminadas al fortalecimiento de la identidad cultural del pueblo maya. Tarea que compete a todos los actores involucrados: profesores de educación indígena, padres de familia, jefes de zona, supervisores, académicos, investigadores y representantes de instituciones, academias y agrupaciones afines, tanto estatales como peninsulares.

       Como fin último se pretende que la maya hablada y escrita se emplee no sólo en el contexto intrafamiliar, como ocurre hoy día, sino también en el ámbito comunitario más amplio, en la escuela, en los medios de comunicación, en los sistemas de salud, en los actos religiosos, así como para gestiones administrativas y los procesos de impartición de justicia y, en general, para la producción de conocimientos.

       Celebro que la Secretaría de Educación Pública haya asumido la responsabilidad de iniciar el proceso de normalización de la escritura de la lengua maya, política acorde con el marco legal vigente y con los derechos lingüísticos de los pueblos indígenas de México. Esperamos dé continuidad inmediata a esta iniciativa y posteriormente asuma también el compromiso de difundir las normas acordadas y de oficializar el uso de la lengua maya en los diversos niveles educativos.— Mérida, Yucatán.

Este material aparecío publicado en: http://www.yucatan.com.mx/noticia.asp?cx=11$2900000000$3714086&f=20071226

mguemez@prodigy.net.mx ————— *) Investigador del Centro de Investigaciones Regionales de la UADY y socio de número de la Academia Yucatanense de la Lengua.




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