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  Katn y Ahau:
Fechando el fn de Chichn Itz


 

Trabajos de reconstrucción de El Castillo, 1923-1933 Fotografía: Archivo Pedro Guerra A, 
Facultad de Ciencias Antropológicas, UADY.
Trabajos de reconstrucción de El Castillo, 1923-1933
Fotografía:"Archivo Pedro Guerra A", Facultad de Ciencias Antropológicas, UADY.
Técnica: placa seca

    En el último capítulo del libro titulado Late Lowland Maya Civilization: Classic to Postclassic, se indica que "sitios con mampostería de concreto Puuc completamente desarrollada coexistieron con Chichén Itzá Tolteca por un número de años aún no determinados y el traslape entre complejos cerámicos Puuc y Tolteca fue muy substancial" (Andrews V y Sabloff 1986: 434; traducción del autor).

    Considerando el comentario anterior, autores como Dunning y Kowalski (1994: 67) han fechado el fin de la actividad constructiva en Uxmal y la desintegración de las élites del Puuc "poco después de 907 dC". Por su parte, Lincoln (1986) y Ringle y otros (1991) han opinado que el fin de Chichén Itzá ocurrió a finales del siglo X dC. En una publicación reciente Sabloff y Henderson (1993: 5; traducción del autor) indican que la ruptura entre las tradiciones del Clásico y el Postclásico ocurren entre el colapso de Chichén Itzá y el surgimiento de Mayapán alrededor de 1200 dC. Y no durante el siglo IX dC. (consúltese también a Andrews, 1990; Robles C. y Andrews 1986).

    Tomando en cuenta las fechas sugeridas por nuestros colegas debemos preguntarnos ¿cuándo ocurrió el fin de Chichén Itzá?, ¿fue durante el siglo X dC.?, o bien, ¿fue en algún momento del siglo XII dC.? El autor de este trabajo considera que el fin de Chichén Itzá ocurrió a fines del siglo X. Para apoyar mi propuesta utilizaré fechas de Carbono-14, textos jeroglíficos, datos cerámicos, datos de patrón de asentamiento y de distribución de obsidiana, evidencia lingüística de Chichén Itzá y otros asentamientos de las tierras bajas Maya del Norte (Fig. 1).

Mapa de Localización de Chichén Itzá

Mapa de Localización de Chichén Itzá

 

Introducción

Hacia mediados de la década de 1930, Morley, Ruppert y Bolles (1934: 93) reportaron que "la historia de la arquitectura "Nahua", la arquitectura Yucateca y las cerámicas de Yucatán son los tres problemas arqueológicos más obvios que han surgido producto de las excavaciones en Chichén".

    Los arqueólogos que trabajamos el período comprendido entre 800 dC. -1200 dC. en las tierras bajas Mayas heredamos en cierta medida esos tres problemas y, en las últimas seis décadas o (tres Katunes), han habido numerosos intentos por resolverlos. Por ejemplo, entre el fin del trabajo arqueológico de la Institución Carnegie en Chichén Itzá, ocurrido en 1937, hasta la publicación del trabajo de Alfred Tozzer en 1957, es un período que puede caracterizarse por la interpretación histórico-cultural de Chichén Itzá en particular, y la de las tierras bajas del Norte en general, por este investigador.

    En pocas palabras podemos decir que Alfred Tozzer utilizó iconografía e historia del arte para identificar a Chichén Itzá primero ocupado exclusivamente por Mayas y luego, en un segundo período, por "Toltecas". Estos "Toltecas" llegaron al Norte de Yucatán en número reducido y conquistaron, se establecieron y coexistieron con la numerosa población Maya de Chichén Itzá (ver especialmente Lincoln 1986, 1990, para una revisión crítica y punto de vista contrario a la visión tradicional sobre la presencia de "Toltecas" o "Putunes" en Chichén Itzá).

    Un segundo período, que comprende desde 1957 hasta 1977, se puede caracterizar por continuar tomando en cuenta la propuesta de Tozzer (1957) sobre la llegada de gente no-Maya a Chichén Itzá. Sin embargo, los resultados de análisis cerámicos y arquitectónicos practicados en varios sitios de las tierras bajas Mayas del Norte revelaron "una continuidad cultural desde el Clásico Tardío Terminal hasta el Postclásico" (Lincoln 1986: 144; traducción del autor; ver también Brainerd 1958; Smith 1971; Andrews IV 1965; Andrews IV y Andrews IV y Andrews V 1980).

    Además la arquitectura y la cerámica, fechas de Carbono-14 fueron consideradas para determinar la ocupación de sitios ubicados en el centro y Norte de la Península de Yucatán (Andrews IV y Andrews V 1980: 270-285, Cuadro 4). En el caso de Chichén Itzá y tomando en cuenta la correlación 11.16.0.0.0, varias de las fechas de Carbono-14 resultaron ser muy tempranas ya sea para el período Floreciente Puro o el Floreciente Modificado.

    Un tercer período que comprende desde 1977 hasta el presente puede caracterizarse tanto por la revisión cronológica detallada realizada por Ball (1979a, 1979b; ver también Bey y otros 1992; Lincoln 1986) sobre cerámica como por el empleo de cronología lingüística a nivel peninsular (Justeson y otros 1985). Además, a nivel particular o de sitio, por los estudios cerámicos, de arquitectura, evidencia jeroglífica y fechas de Carbono-14 de sitios como Cobá (Robles 1990 [cerámica]), Uxmal (Dunnig y Kowalski 1994, 1987; Kowalski y otros 1996; Kurjack y otros 1991; Maldonado 1979 [arquitectura, cerámica, jeroglifos], Isla Cerritos (Andrews y otros 1988, Gallareta y otros 1989, Robles 1988 [cerámica y fechas de Carbono-14]), Ek Balam (Ringle y Bey 1994; Bey y otros 1992 [cerámica y arquitectura]), El Meco (Robles 1986 [cerámica]), Xelhá (Canché Manzanero 1992 [cerámica]).

    Una revisión de la cronología de Chichén Itzá fue realizada a principios de la década de 1980. En aquel entonces, Charles Lincoln utilizó datos arqueológicos (cerámica, arquitectura, iconografía) y escritura jeroglífica para proponer que Chichén Itzá "es de hecho un sitio Maya del Clásico Terminal" (Lincoln 1986: 189, traducción del autor, ver también Lincoln 1990).

    La muestra de material cerámico procedente de contextos sellados en estructuras localizadas fuera del área central de Chichén Itzá, es aún reducida (Brainerd 1958; Smith 1971; Peña Castillo y otros 1991; Lincoln 1990 ). Sin embargo, estudios realizados sobre escritura jeroglífica y fechas recalibradas obtenidas a partir de análisis de Carbono-14 en tierras bajas del Norte, sumados a los recientes trabajos de investigación en Chichén Itzá, indican que el fin de este importante asentamiento como entidad política en primer rango ocurrió a fines del siglo X dC. Una evaluación de la evidencia se presenta a continuación.

 

Carbono-14

En el caso de Chichén Itzá las fechas de Carbono-14 han sido recalibradas y se nota que cuatro fechas (883 dC., 891 dC. Y 886/891 dC.) corresponden al siglo IX dC. Además, para Balankanche corresponden dos fechas para el siglo X dC. (968 dC. y 979 dC.) (Ver Ringle y otros 1991, cuadro 1).

    También es importante mencionar que, a nivel regional, contamos con seis fechas calibradas para el período comprendido entre 850 dC.-1050 dC. Cuatro de estas fechas son de Isla Cerritos (dos fechas de 960 dC., 1027 dC., 1039 dC.), en tanto que de Ek Balam 8880 dC.) Y Uxmal (982 dC.) se reporta una por cada sitio (Andrews y otros 1988, figura 6; Ringle y otros 1991, cuadro 1).

Anexo de las Monjas, 1913 Fotografía: Archivo Pedro Guerra A. Facultad de Ciencias Antropológicas, UADY.

Anexo de las Monjas, 1913
Fotografía "Archivo Pedro Guerra A." Facultad de Ciencias Antropológicas, UADY.
Técnica: placa seca


 

Jeroglifos

La reciente lectura de fechas de cuenta larga en los textos jeroglíficos de Chichén Itzá, Yulá y Halakal comprenden un lapso que se inicia en 832 dC. Y termina de 897 dC. (Love 1989; Krochock 1988,1989), en prensa; Stuart 1989; Wren y Schmidt 1991; Wren y otros 1989). Por lo tanto la historia de Chichén Itzá registrada en jeroglíficos abarca un período de 65 años o tres Katunes y los individuos mencionados en los glifos "solamente pertenecen a dos o tres generaciones sucesivas, de las cuales la última generación es contemporánea con las inscripciones jeroglíficas" (Grube 1994: 325; traducción del autor).

    De acuerdo a Ruth Krochock (en prensa), la estructura 6E3 (Templo de las Jambas Jeroglíficas) registra la fecha 832 dC. (10.0.2.13 9 Ben 1 Sak). Por lo tanto cuando se usan textos jeroglíficos 6E3 debe considerarse como "la estructura más temprana fechada en Chichén Itzá" (Krochock en prensa; traducción del autor).

    Una de las fechas de cuenta larga más tardía reportada en Chichén Itzá se encuentra en una de las pilastras de la parte superior de la estructura 3C1 ("Osario"). La lectura e interpretación tradicional de los pocos glifos visibles sugirió que se trataba de la fecha 998 dC. (10.8.10.11.0 2 Ahau 18 Mol) (ver Lincoln 1986: 160-164, fig. 5.1). Sin embargo, investigadores como Schele y Freidel (1990: 500) han opinado recientemente que la fecha de la pilastra 4 es 842 dC. (10.0.12.8.0 2 Ahau 18 Mol), en tanto que Headrick (1991: 35-49), Wagner (1955) y el que esto escribe favorecen la fecha 894 dC. (10.3.5.0 2 Ahau 18 Mol).

 

Cerámica

Líneas arriba se señaló que la muestra cerámica de contextos localizados fuera del centro de Chichén Itzá aún es reducida. Sin embargo, un análisis crítico y detallado sobre las cerámicas que integran el complejo Sotuta de Chichén Itzá fue presentado por Lincoln (1986: 165-183) hace unos años cuando habló sobre las "vajillas mayores y menores". En términos generales se puede decir que el análisis de Lincoln aún se sostiene, aunque vale la pena realizar algunos comentarios sobre Naranja Fina Silho, Tohil Plomizo y Peto Crema.

    Los resultados de las excavaciones realizadas en Isla Cerritos (costa Norte de Yucatán) fechan Naranja Fina Silho en algún momento del siglo VIII dC. y es contemporánea a la cerámica de Chablekal de pasta fina (Gallareta y otros 1989: 321, fig. 6). El hallazgo de Naranja Fina Silhó en Isla Cerritos de fecha por lo menos un siglo y medio antes de la fecha tradicionalmente sugerida que ha sido Siglo X dC (Fahmel-Beyer 1988; Lincoln 1986; Smith 1971).

    En el caso de Tohil Plomizo, esta cerámica de comercio empezó a producirse en Tajumulco (Guatemala) a partir de 900 dC. (Neff 1984; Neff y Bishop 1988; consúltese también Shepard 1948), por lo que su llegada a tierras bajas del Norte ocurrió a partir del siglo X dC. Por ejemplo, seis vasijas Tohil Plomizo asociadas a una estructura circular fechada para el siglo X dC. fueron halladas en Uxmal recientemente (Dunning y Kowalski 1994; Kowalski y otros 1996).

    La presencia de Tohil Plomizo asociada a Naranja Fina Silhó y Peto Crema fue reportada en el entierro 7 de Isla Cerritos. El contexto en el cual se halló el entierro ha sido fechado a mediados del siglo XI dC. (Andrews y otros 1988).

    El hallazgo de Peto Crema en Isla Cerritos se fecha hacia 1050 dC. y no en 1200 dC. como tradicionalmente se había sugerido (ver Smith 1971: 193-205). Peto Crema existió en el Norte de Yucatán hasta el surgimiento de Mayapán, probablemente a principios del siglo XIII dC.

    Tierra adentro, sabemos que en Uxmal la cerámica Peto Crema se halló en la parte superior de la estructura. Este juego de pelota (Maldonado C., 1979; Kurjack y otros 1991). En Dzibilchaltun, Peto Crema apareció asociado con grandes cantidades de Pizarra Hunucmá "en la mayoría de las unidades cerámicas de la estructura 39" (Andrews IV y Andrews V 1980: 279).

    En la parte central de Chichén Itzá la alfarería Peto Crema ha sido encontrada sobre el escombro que cubría las estructuras 3D10 (Columnata Sureste) y 3D11 (El Mercado). El templo de los Paneles (3C16) y el edificio Este de las Monjas (4C1), Peto Crema apareció sobre el piso (Brainerd 1958: 45).

    El hallazgo de 32 tiestos Peto Crema fuera del centro de Chichén Itzá ha sido reportado por Lincoln (1990: 323-328, 331-332). Todo el material Peto Crema fue hallado en los niveles superiores de los pozos de prueba excavados en varias plataformas y una "sascabera" en el Cuadrante 5D.

    Después de haber analizado sus materiales cerámicos, Lincoln señaló que se le ha dado mucha atención a la alfarería Peto Crema la cual es poco común y "nunca fue extremadamente significativa en ningún período de la historia" en las tierras bajas Mayas del Norte (Lincoln 1990: 325; traducción del autor). Líneas adelante, el mismo autor concluyó su análisis de Peto Crema indicando que esta cerámica proporciona poca "información cronológica, al menos con respecto al ajuste fino de las secuencias" (Lincoln 1990: 325; traducción del autor).

    Resulta interesante destacar el hecho de que la cerámica Peto Crema no ha sido reportada entre los materiales analizados del "Cenote Sagrado" (Brainerd 1958: 44-45; Ball y Ladd 1992: 191-202, cuadro 7A.1). Es más George Brainerd sugirió que el "Cenote Sagrado de Chichén Itzá fue poco utilizado como fuente de agua durante el período Mexicano Medio" (Brainerd 1958: 45; traducción del autor).

    Por su parte, Clemency Coggins (1992: 387-388; ver también Coggins y Ladd 1992: 235-236, cuadro 8.1) ha sugerido dos momentos de uso ritual del cenote Sagrado, el primero durante el Clásico Tardío-Postclásico Temprano (800 dC.-1145 dC.) Y el segundo durante el Postclásico Tardío (1124 dC.-1480 dC.).

    Los criterios seguidos por Coggins para señalar los dos períodos de uso ritual del cenote fueron, primero, haber tomado en cuenta la celebración del fin o inicio de ciertos Baktunes y Katunes, segundo, haber fechado artefactos "en base a su relación con objetos similares excavados en otros contextos arqueológicos" (Coggins y Ladd 1992: 236; traducción del autor). Desde el punto de vista cerámico, los materiales analizados por Ball y Ladd, (1992: 191-202) pertenecen a los complejos cerámicos Cehpech, Sotuta y Tases, por lo que la alfarería propia de los complejos Cehpech y Sotuta representaría el primer momento de uso ritual del cenote, en tanto que el segundo período definitivamente se asocia con materiales del complejo Tases (Postclásico Tardío).

    Por lo tanto, el "vacío" que existe entre los dos momentos de uso ritual del cenote corresponde al lapso en el cual Peto Crema aparece en Chichén Itzá. La aparición de esta cerámica en el sitio sugiere que algunos edificios de Chichén Itzá fueron reutilizados con fines de refugio, vivienda o ritual por individuos que llegaron a Chichén Itzá a mediados del siglo XI dC. En pocas palabras podemos decir que estos nuevos moradores utilizaron algunas construcciones que funcionaron y formaron parte integral de la gran urbe del norte de Yucatán hasta el siglo X dC.

Figura 1



Patrón de asentamiento

El "Proyecto Arqueológico Chichén Itzá-I.N.A.H". realizó trabajos de investigación, restauración y conservación en el sitio entre los años de 1993 y 1995 (consúltese a Peter Schmidt 1994, para comentarios generales sobre las temporadas de campo de 1993 y 1994). El mapeo de grupos mayores y estructuras menores asociadas a estos grupos, así como el estudio del sistema de calzadas internas o sacbeob ha sido una de las investigaciones realizadas hasta la fecha por la Facultad de Ciencias Antropológicas-UADY, como parte integral de dicho proyecto arqueológico.

    Análisis preliminares de estas investigaciones muestran a varios grupos arquitectónicos mayores localizados a más de un kilómetro de distancia desde la zona central de Chichén Itzá. Varios investigadores concuerdan en indicar que el centro de Chichén Itzá está constituido por estructuras que se encuentran al Norte del Cuadrante 4E1 (Las Monjas), al centro y oriente del Cuadrante 3C (Grupo del Osario), la porción Norte del Cuadrante 3D (El Mercado, Columnata Sureste), y una gran parte del Cuadrante 2D (El Castillo, Gran Juego de Pelota, Templo de los Guerreros) (Schmidt 1981; Lincoln 1990).

    A partir de 1993 hasta fines de 1995, las tareas de reconocimiento y mapeo en Chichén Itzá han dado como resultado el registro y ubicación de grupos arquitectónicos mayores y estructuras menores en el mapa del sitio. Por ejemplo, hacia el oriente del centro de Chichén Itzá se mapeo el "Grupo del Extremo Este" (Cuadrante 3G), "Grupo Bóvedas" (Cuadrante 3E), "Grupo de las Plazas" (Cuadrantes 3F y 4F) y las estructuras principales forman el "Grupo de Chultún" (Cuadrante 4F) entre las que destacan una estructura tipo "Castillo", juego de pelota no terminado y un "Patio-galería" (Figuras 2-3). Hacia el occidente de el "Castillo" algunas de las áreas mapeadas incluyen el "Grupo Holtún" (Cuadrante 1Y y 21Y; ver Fig. 4), "Grupo BFP" (esquina Sureste del Cuadrante 1Y), "Grupo del Alux" (Cuadrante 1Z y 2Z) y los pocos restos de un grupo que se haya dentro de la comunidad de Pisté (Cuadrante 23X).

    Durante el recorrido de campo se observó en varios de los grupos arquitectónicos mayores la presencia tanto de piedras de recubrimiento finamente trabajadas como de piedras en forma de "bota" asociadas a los restos de construcciones de mampostería. Además notamos que gran parte del núcleo de varios edificios aún permanecen in situ, sin embargo, las parte superiores de los muros y bóvedas de los edificios se han derrumbado (ver los comentarios de Andrews IV 1965, respecto a la arquitectura de los períodos Floreciente Puro y Floreciente Modificado [Clásico Tardío-Terminal]).

Chichén Itzá, Fachada de la Iglesia, c.1913. Fotografía: Archivo Pedro Guerra A, Facultad de Ciencias Antropológicas, UADY.
Chichén Itzá, Fachada de la Iglesia, c.1913.
Fotografía: "Archivo Pedro Guerra A", Facultad de Ciencias Antropológicas, UADY.
Técnica: placa seca.

    Otra de las investigaciones realizadas como parte de las actividades del "Proyecto Arqueológico Chichén Itzá" entre 1993 y 1995 fue la localización y registro de antiguas calzadas internas o sacbeob de Chichén Itzá. El equipo de reconocimiento y mapeo de la Institución Carnegie de Washington reportó la existencia de 10 sacbeob en Chichén Itzá en la década de 1950 (ver especialmente Ruppert 1952: 2-3, Fig. 151). A mediados de la década de 1980 se reportó el hallazgo de los sacbeob números 11, 12 y 13 en Chichén Itzá (Lincoln 1990: 406, 443-444, 522, 527-528). A finales del año de 1990 se encontró una parte del sacbe 14 en el "Grupo del Alux" (Cuadrante 2Z) (Peña Castillo y otros 1991: 53, Foto 198).

    Entre los años de 1993 y 1995 se encontraron 38 sacbeob internos en Chichén Itzá, los cuales sumados a los 14 reportados previamente dan la cifra de 52 sacbeob para el sitio. Cabe señalar que Chichén Itzá es el sitio que tiene hasta ahora el mayor número de sacbeob reportados para un asentamiento en el área Maya.

    Durante el trabajo de campo de 1995 se efectuó el levantamiento planimétrico del sacbe 3. Una parte de esta antigua calzada Prehispánica fue originalmente reportada por la Institución Carnegie y aparece en el Cuadrante 1B del mapa del sitio (ver Ruppert 1952, Fig. 151). En 1995 se pudo comprobar que el sacbe 3 se inicia en el Cuadrante 2C y continúa en dirección Noroeste (292 grados a partir de la esquina Noroeste de la superestructura de el "Castillo") y termina en una escalinata de una de las estructuras del sitio denominado Cumtún. El sacbe 3 tiene 5.7 kilómetros de longitud, un ancho promedio de 5.5 metros y es hasta ahora el sacbe más largo reportado para Chichén Itzá.

    Además del sacbe 3 hay otras calzadas Prehispánicas que comunican al centro de Chichén Itzá con grupos arquitectónicos localizados a varios cientos de metros de distancia. Por ejemplo, el sacbé número 23 es de tres kilómetros de largo y llega hasta Poxil en el Norte; el sacbe 19 comunica el centro del sitio con el “Grupo del Extremo Este” (Cuadrante 3G) localizado a 900 metros de distancia; el sacbe 16, de 750 metros de largo, comunica al "Grupo de la Casa Redonda" (Cuadrante 5F) con el centro de Chichén Itzá.

    La red interna de caminos Prehispánicos de Chichén Itzá muestra que hay varios grupos arquitectónicos unidos al centro del sitio por calzadas o sacbeob. Sin embargo, la distribución espacial que presentan otros grupos arquitectónicos revela que estos grupos están unidos entre sí por sacbeob. Por lo tanto, los sacbeob internos de Chichén Itzá relacionan conjuntos arquitectónicos distribuídos en un patrón concéntrico alrededor del centro del sitio.

    Tomando en cuenta arquitectura en un plano regional, se puede sugerir que Chichén Itzá tuvo bajo su control a centros menores como son Chikché y Tikincacab en el norte, San Francisco en el oriente, Yulá en el sur, Dzibiac en el occidente (Andrews y otros 1989; Garza T. Y Kurjack 1980). La máxima distancia que separa a cada uno de estos sitios menores del centro de Chichén Itzá es de 10 kilómetros (Anderson 1991; Andrews y otros 1989; Garza T. y Kurjack 1980; Krochock 1988, 1989, en prensa; Kurjack 1994; Kurjack y Garza T. 1981; Love 1989). Como nota adicional, el sitio de Tikimul está 10 kilómetros equidistante tanto de Chichén Itzá como de Yaxuná, por lo que futuras investigaciones en Tikimul podrán darnos información respecto a la frontera que debió de haber existido durante el Clásico Terminal entre un centro con cerámica Cehpech (Yaxuná) y otro con material Sotuta (Chichén Itzá).

    Los resultados de las investigaciones realizadas entre 1993 y 1995 revelan que Chichén Itzá puede compararse con otros asentamientos que florecieron durante el período Clásico Terminal. Es decir, Chichén Itzá se suma a la lista de comunidades Mayas del período Clásico de las tierras bajas del Norte por poseer las siguientes características (Kurjack y Garza T. 1981).

1) se observan claramente conjuntos de edificios con arquitectura de mampostería localizados a varios cientos de metros, estos grupos arquitectónicos mayores presentan el mismo tipo de arquitectura como la que se observa en los edificios ubicados en la zona central de Chichén Itzá;

2) el sitio presenta una red interna de calzadas prehispánicas que une a conjuntos arquitectónicos mayores;

 

3) es claro que existe una jerarquía de asentamientos en los alrededores de Chichén Itzá ya que este sitio es de primer rango y aquellos localizados en sus alrededores (radio de hasta 10 kilómetros desde el centro de Chichén) son ya sea de tercer rango (Dzibiac) o cuarto rango (Cikche, Tikincacab, San Francisco Yulá).

Figura 2

 

Obsidiana

Otra de las investigaciones del "Proyecto Arqueológico Chichén Itzá" es el estudio de la obsidiana recobrada durante los trabajos de excavación en 1993-1994 y en superficie durante 1995. Un análisis preliminar de 1284 piezas resultados por Activación de Neutrones y la técnica de identificación visual fue realizado por Geoffrey Braswell entre Mayo de 1994 y Diciembre de 1995 (Braswell 1994; Braswell y Glascock 1995).

    Los resultados preliminares del análisis de la obsidiana de Chichén Itzá de tres regiones principalmente: el occidente de México, el centro de México y las tierras altas de Guatemala. De hecho, en la colección de obsidiana del sitio se reporta que 527 piezas (36.3%) proceden de las minas de Ucareo/Zinapécuaro, Michoacán; 262 piezas (18%) de Pachuca, Hidalgo; 143 (9.8%) piezas de Paredón, Puebla; 352 piezas de Guatemala (Ixtepeque n= 220 [15.1%], El Chayal n= 132 [9.1%]) (G. Braswell comunicación personal, Diciembre de 1995). Por lo tanto, los resultados preliminares del análisis de la obsidiana de Chichén Itzá que están revelando que la región de Ucareo-Zinapécuaro puede considerarse como una de las principales fuentes -sino la principal- que abasteció de obsidiana a Chichén Itzá, en tanto que las fuentes del centro de México como Pachuca y Paredón pueden considerarse como secundarias.

    Cuando comparamos estos datos con los reportados de otros sitios de las tierras bajas Mayas para el período Clásico Terminal (800 dC.-1000 dC.), se nota que estos sitios obtuvieron obsidiana de las fuentes de Guatemala (El Chayal, San Martín Jilotepeque, Ixtepeque) y no tanto del centro o del occidente de México (Nelson 1985: 642-645, cuadro 12).

    Una revisión detallada de la lista de lotes excavados en Isla Cerritos, aunado al fechamiento por Carbono-14 de varios contextos muestra que, entre 750 dC. y 900 dC., 7 piezas de obsidiana fueron importadas desde Ucareo, 3 de Pachuca y 3 de las tierras altas de Guatemala (El Chayal n= 2; Ixtepeque n= 1). Entre 900 dC.-1050 dC. la obsidiana procedente del centro de México predomina en la colección de Isla Cerritos ya que 10 piezas fueron importadas desde Ucareo y 10 desde Pachuca, en tanto que 3 piezas se importaron desde Guatemala. Finalmente, posterior a 1050 dC., 7 piezas fueron importadas desde Pachuca, 1 de Ucareo, 2 de Zaragoza y 5 de el Chayal.

    La obsidiana de Isla Cerritos fechada para los períodos 750 dC.-900 dC. y 900 dC.-1050 dC. muestra un patrón muy semejante al del centro de México, es decir, la obsidiana de Ucareo-Zinapécuaro es popular antes de 900 dC. y, después de esta fecha, la obsidiana de Pachuca junto con la de Ucareo predominan en el centro de México (Healan 1993; ver también Andrews y otros 1989). Por lo tanto resulta interesante observar en sitios de las tierras bajas Mayas del Norte dos patrones de distribución de obsidiana durante el período Clásico Terminal: un primer patrón que aprovecha las fuentes de tierras altas de Guatemala, un segundo patrón de distribución que aprovecha las fuentes del centro y occidente de México.

Figura 3

 

Cronología lingüística

No se puede pasar por alto en esta revisión el hecho de que entre 800 dC.-950/1000 dC. ocurren una serie de eventos lingüísticos que involucran a las lenguas Nahua, Mixe-Zoque (Sayuela-Papelucho), Chalan Occidental y Yucateco en la parte costera del sur de Veracruz y Tabasco. Por ejemplo, hacia 850 dC. surge el Pipil a partir del Nahua; el Cholan Occidental se dividió en 800 dC. y dió origen al Chol y al Chontal; continuó la interacción lingüística entre Mixe-Zoque y Yucateco; el Yucateco se divide en 950/1000 dC. dando lugar al Lacandón, Itzá y Mopán (Justeson y otros 1985, cuadro 17).

    Dos hechos importantes debemos destacar de acuerdo a la evidencia lingüística: 1) el Maya-Yucateco se divide entre 950/1000 dC. por lo que está de acuerdo con la propuesta del colapso de Chichén Itzá para esos momentos, 2) el Chol y el Chontal surgen durante el siglo IX dC. y, en el caso del Chontal, esta lengua es producto de un rompimiento cultural y no tanto “participante principal” de dicho evento (Justeson y otros 1985: 69).

 

Conclusión

Las fechas de Carbono 14, las fechas de cuenta larga, los datos sobre cerámica, la evidencia de arquitectura monumental y formal en grupos de edificios comunicados con el centro del sitio por medio de sacbeob, la relación regional de Chichén Itzá con sitios menores, el análisis de la obsidiana y los datos lingüísticos han sido utilizados para apoyar las propuesta de que el fin de Chichén Itzá ocurrió a fines del siglo X dC. Por lo tanto ubicar cronológicamente a Chichén Itzá como un sitio del período Clásico Terminal implica reconocer que participó de los eventos sociales, políticos, económicos e ideológicos de mesoamérica durante el lapso comprendido entre 800 dC. y 100 dC.

    Por ejemplo, en un plano local, Chichén Itzá fue contemporáneo a Uxmal, Ek Balán, Cobá y otras capitales regionales de las tierras bajas Mayas del Norte del período Clásico Terminal. Si este fue el caso, entonces esta contemporaneidad esta evidenciada, desde el punto de vista cerámico por el modelo denominado "traslape total" el cual sostiene que las cerámicas de los complejos Cehpech y Sotuta datan para el mismo período de tiempo. Por lo tanto Chichén Itzá no puede verse y explicarse como asentamiento aislado que dominó las tierras bajas Mayas entre 900 dC. y 1200 dC. después del colapso de las unidades políticas Mayas localizadas al occidente (Uxmal) y oriente de Yucatán (Cobá).

    En un plano regional, se nota que Chichén Itzá mantuvo contactos con una diversidad de regiones de Mesoamérica como fueron las costa del Golfo de México, el centro de México, el occidente y noroeste de México, las tierras altas de Guatemala y Centroamérica. Ejemplos de estos contactos se pueden observar en la diversidad de materiales obtenidos de estas regiones y que incluyen la obsidiana, el oro, el jade, la turquesa y cerámicas de comercio por mencionar algunos. Además, desde el punto de vista arquitectónico, al centro de Chichén Itzá o "Gran Nivelación" se integraron construcciones como canchas para el juego de pelota, patios de columnas internas, columnatas tzompantli y altares. Cabe indicar que estos edificios formaron parte integral del diseño arquitectónico de capitales regionales de Mesoamérica tales como Xochicalco (Morelos), Tula (Hidalgo), El Tajín (Veracruz), Alta Vista y la Quemada (Zacatecas) durante el período comprendido entre 700 dC. y 1000 o 1100 dC.

    En conclusión, la revisión del marco cronológico de Chichén Itzá en los últimos 60 años ha revelado que poco a poco estamos avanzando para fechar este sitio tan importante a nivel Mesoamericano. Por lo tanto, el año de 1997 podría ser celebrado como el "Katún" que marcará el fin de una época y el inicio de otra, es decir, en este Katún se podría fechar Chichén y, además nos podremos preguntar ¿Cuándo surgió Chichén Itzá?

Investigador de la Facultad de Ciencias Antropológicas, UADY.

Este artículo fue publicado en Lara Cebada, Ma. Cecilia (Comp.)
Identidades sociales en Yuctán. Facultad de Ciencias Antropológicas de la UADY, 1997 Regresar





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