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Entre apariciones y milagros.

El culto a la virgen de la Candelaria en Valladolid.

 

Los fenómenos de apariciones y milagrosidad presentes en la memoria colectiva de los habitantes del barrio de la Candelaria,1 y expresados en forma de relatos, serán abordados en este artículo como manifestaciones de religiosidad popular. Se demostrará cómo dichos fenómenos sobrenaturales (algunas veces experimentados en carne propia por la misma gente que los cuenta y otras simplemente perpetuados a través de la oralidad) se hacen presenten en el culto religioso a la virgen de la Candelaria2 y constituyen expresiones dinámicas de una religiosidad que es permanentemente vivida por un conglomerado social específico.

El aparicionismo y la milagrosidad son dos de los recursos que la Iglesia católica utilizó cada vez que buscaba instituir o legitimar cultos, o bien, rectificarlos y mantenerlos vigentes. Con el paso del tiempo, éstos han logrado perdurar en la memoria colectiva de las sociedades.

            El objetivo general de este artículo es abordar los fenómenos de aparicionismo y milagrosidad, específicamente los que hacen referencia al origen y milagros de la virgen de la Candelaria, como parte de la religiosidad popular de un barrio considerado emblemático en la ciudad de Valladolid; en este trabajo se explicará también la aparición de otros relatos que muestran el carácter dual de la virgen, que la relacionan con otras apariciones o cultos marianos o que la sitúan en una época determinada.

            Para ello, se presentará primero un panorama histórico de Valladolid; luego un apartado donde se abordarán los conceptos principales, para posteriormente entrar a los relatos de aparicionismo y milagrosidad recogidos en el barrio.

 

Panorama histórico

La ciudad de Valladolid fue fundada como villa en 1543 por Francisco de Montejo, el Sobrino, después de la creación de Campeche (como villa en 1540) y de Mérida (como ciudad en 1542) por su primo, Francisco de Montejo, el Mozo. De esta manera, Valladolid fue la tercera población que los españoles erigieron en la península de Yucatán (Chamberlain, 1982: 233).

            La tarea de evangelizar a los naturales constituyó una necesidad imperante en la empresa de colonización y tuvo tres objetivos: 1) Dar a los indígenas la condición de hijos de Dios para alcanzar la salvación eterna; 2) Civilizar a los vencidos y 3) Llevar a cabo la colonización. Para la realización del último objetivo era necesario haber realizado los dos anteriores, es decir, la destrucción rápida de la religión indígena y el cambio brusco de sus costumbres (González Cicero, 1978: 35).

            Hay que tener presente que al establecerse a Valladolid como villa se convierte en asentamiento permanente de españoles, los cuales por todos los medios buscaban reproducir sus pautas culturales, entre ellas la religión, es decir, también los españoles tenían necesidades y la religión era una de ellas. Esto ocasionó que en Valladolid se forjara una arraigada tradición en muchos siglos de prácticas religiosas.

            Tras haberse instalado en la ciudad, los españoles erigieron en el centro de la población una parroquia que albergaría al culto principal, un convento y después los demás templos, en torno a los cuales se conformarían los barrios de la ciudad (Alcocer, 1960: 75-76). Pero para que estos cultos, específicamente el de la virgen de la Candelaria, se lograran legitimar ante los ojos de los colonizados y también a los de los mismos colonizadores, fue primero necesario atribuirles un origen divino y después, intensificar su devoción con historias de prodigiosos milagros.

 

Aparicionismos y milagrosidad: expresiones de religiosidad popular

El devenir de la religión católica no podría entenderse si no se tomaran en cuenta los múltiples fenómenos que en ella acontecen, como lo son el aparicionismo y la milagrosidad. Los relatos sobre apariciones o milagros son bastante comunes cuando se indaga sobre la instauración de un santuario. En este apartado se abordarán pero simultáneamente en un marco más amplio como lo es el concepto de religión popular y que se entenderá como:

Los conjuntos de prácticas y creencias que se encuentran en una relación de oposición, subordinación o indiferencia ante las posiciones oficiales de la iglesia-institución, es decir, de la ortodoxia de los rituales y las creencias que la iglesia mantiene como elementos centrales de su ejercicio eclesial. En este sentido, la religión popular es un concepto abarcativo que reúne un gran número de fenómenos religiosos que acontecen fuera de la iglesia-institución, por lo que es necesario siempre, especificar las modalidades y ámbitos en los que cada investigación dentro de cada temática se mueven (Fernández citado en Fernández y Negroe, 1997: 106).

            El concepto anterior nos permite englobar los fenómenos de aparicionismo y milagrosidad como expresiones de la religiosidad popular constantemente vivida por un determinado grupo social. Ahora bien, Negroe, en su artículo “El arte de hacer milagros”, aborda el fenómeno sociorreligioso del milagro en dos esferas de análisis. Según ella, aunque pueden pensarse por separadas, las dos esferas no son mutuamente excluyentes. La primera se encuentra enmarcada por la religión popular y la segunda por la religión oficial, en este caso, la Iglesia católica (Negroe, 2001: 32). Por milagro puede entenderse “todo hecho sobrenatural, lo que se presenta como insólito, incomprensible, enigmático, inefable y misterioso. El misterio que está presente en lo extraño, lo que no se puede explicar. Causa angustia precisamente porque se sale del círculo consuetudinario” (Negroe, 2001:32). Si bien es cierto que muchos de los cultos católicos pasados y actuales han surgido del imaginario social, éstos han permanecido porque se han amparado bajo la autorización y legitimación de la institución eclesiástica:

Así para que un culto popular sea denominado católico, bien que refrendar el criterio cognitivo que presenta la Iglesia, es decir, sus complicadas elaboraciones metafísicas y teológicas, a través de estrategias y modelos que elaboran creencias y prácticas que mantienen una vinculación con el dogma de la fe católica, a pesar que la institución las califique de “simples” (Negroe, 2001: 33).

            Para el análisis del fenómeno de milagrosidad, es necesario atender a su creación; ya que los hechos que se presentan como inexplicables, sobrenaturales, misteriosos, pueden tener varios orígenes. El primero apuntaba a su origen intencional, es decir, estos relatos son creados para un fin específico y pueden ser promovidos por los laicos; pero también por miembros de la Iglesia, independientemente de su lugar en la jerarquía eclesial. El otro origen se da por analogía, o sea, con base en hechos publicitados como milagrosos, la misma gente puede reconocerlos y clasificarlos como tales, lo importante aquí es que la intencionalidad no es el principio creador (Negroe, 2001: 33). Dentro de toda la amplia gama de milagros, el que parece gozar de mayo popularidad es el aparicionismo. Barbas afirma que el aparicionismo es un fenómeno de la religión popular que presenta características propias, entre las que podemos destacar que casi siempre toma como elegidos a grupos humanos en crisis, a quienes hace destinatarios de su cuidado y mensajes a cambio de veneración y esperanza (Barabas, 1998: 29). Por lo general, las apariciones se revelan ante niños o personas humildes (en lugares apartados como son: cuevas, ríos, cerros. Estas apariciones “suelen flotar en el aire rodeadas de un hala luminoso, hacen señales al vidente para que se le acerque, le entregan mensajes y peticiones (…), otorgan señales de su legitimidad, y realizan milagros y curaciones que contribuyen atraer fieles peregrinos y crear nuevos cultos” (Barabas, 1998: 30).

            El aparicionismo puede ser considerado como una creación cultural que permitió la continuidad de las pautas de vida de los españoles avecindados en estas nuevas tierras, quienes al perder las imágenes habituales de su universo simbólico, necesitaron nuevos referentes para autoafirmarse como grupos. Mucha de la tradición milagrosa que se desarrolló en la provincia de Yucatán fue gracias a la acción pastoral y evangelizadora de los franciscanos que aportaron imágenes y santos de su devoción y que hicieron del milagro un anclaje identitario (Negroe, 2004: 81). Además, esta tradición surge en un momento de crisis de identidad e impulsa acciones que tienden a la cohesión social. El acto de unirse en torno a un santo es, por sí solo, un acto cohesivo  que se logra del hecho de compartir ciertos símbolos (Barabas: 1998: 30).  De esta manera, el aparicionismo y la milagrosidad fueron dos de los parámetros para el levantamiento de santuarios durante la época colonial y que por lo tanto resultan ser: 1) lugares, 2) que contiene una imagen o reliquia, 3) que es objeto de devoción para la gente y 4) que son lugares de peregrinación (Diez Taboada, 1989: 274). Estos lugares están marcados por un toque sobrenatural, y pueden ser la aparición o un milagro de alguna imagen o reliquia.

            En ocasiones, un fenómeno puede estar implícito en el otro, es decir, la aparición puede ser considerada por sí misma como un milagro, ya que el milagro es el hecho general y el aparicionismo es una forma de éste. Negroe ha estudiado los santuarios y devociones coloniales yucatecos y su origen tanto en milagros como en apariciones (Negroe, 1995). Así, por ejemplo, señala que el culto a la imagen de la virgen María en su advocación del Rosario en el municipio de Hampolol en 1649, y la de la virgen María en el poblado de Tabi entre otras, tuvieron su origen en el aparicionismo. Mientras tanto, otras poblaciones ya tenían la imagen, pero su reconocimiento se debió a la magnitud de los milagros que realizaban como es el caso del Cristo de las Ampollas, la Mendiga de Dios de Tetiz y la virgen de la Concepción de Izamal (Negroe, 1995: 78-79). Quintal propone una clasificación de los santuarios según su origen histórico. Los primeros serían los santuarios prehispánicos, donde el culto se dirige ahora a una imagen de origen europeo (como la de Izamal, donde se venera a la virgen de la Inmaculada Concepción), un segundo tipo serían los coloniales, producto de la labor evangelizadora franciscana (el santuario a la virgen de la Candelaria en Valladolid es un buen ejemplo); y los santuarios modernos que surgen después de la independencia (como el de la virgen de Chuiná en Champotón, Campeche) (Quintal y otros: 2003: 331). Todas estas imágenes tienen una historia que reconoce el carácter excepcional de su origen, por la procedencia de la imagen siempre va a ser un factor importante para atribuirle facultades milagrosas: “La razón se debe a que no basta la simple historia de la adquisición por compra a un artista, ni la mera donación de una persona ilustre o simple devota. Todo ocurre como si una imagen, un símbolo sagrado, perdiera su sentido o su valor si se le hubiera visto tallar o esculpir, si se conociera el tronco o el bloque de piedra de donde proceden” (Velasco, 1989: 401). Tanto en el caso de la virgen de Izamal como en el de la de Tetiz, se les erige un santuario por los hechos de milagrosidad atribuidos a sus imágenes, consideradas de origen divino, celestial y que además, eligen quedarse en la población a través de sucesos maravillosos.

            Específicamente en el caso de la virgen de la Concepción de Izamal, ésta se hace tan pesada, que las autoridades, eclesiásticas y civiles, así como los pobladores, interpretan el hecho como la decisión de la virgen de quedarse ahí (Negroe, 1995: 78; González Cicero, 2001: 39-42).

 

La virgen de la Candelaria y sus relatos divinos

En este apartado nos centraremos específicamente en los relatos3 proporcionados por los habitantes4 del barrio de La Candelaria sobre la virgen del mismo nombre. Como podrá verse en el cuadro que a continuación se presenta, los relatos han sido clasificados de acuerdo con un contenido particular. De esta manera, tenemos como resultado siete temas que abordan información diferente considerada significativa por ellos mismos, pero que tienen un tema en común: la virgen. Los relatos serán abordados respetando el orden de la tabla que a continuación se presenta. Las narraciones fueron estudiadas siguiendo las pautas dadas por Salles en su artículo Ideas para estudiar las fiestas religiosas: una experiencia en Xochimilco (Salles, 1995: 25-40). Aunque también se pueden analizar siguiendo la estructura propuesta por Negroe, quien señala que una primera clasificación de los milagros sería la de los espontáneos y los pedidos, estos dos pueden subdividirse en individuales o colectivos y ambos a su vez en terapéuticos, sociales y naturales (2004: 318). Es importante señalar que por cuestión de extensión únicamente se transcribirán aquellos relatos que sirvan para ejemplificar la problemática que se pretende abordar.

 

CUADRO I. DISTRIBUCIÓN DEL NUMERO DE ENTREVISTAS, SEGÚN TEMAS

TEMA

TOTAL DE ENTREVISTAS QUE ABORDARON EL TEMA

% DE ENTREVISTA
S (N/18)

ENTREVISTAS QUE ABORDARON EL TEMA

Relatos de la aparición de la virgen

8

44.4%

3, 4, 5, 6, 9, 10, 12, 13

Relatos sobre el milagro que originó la celebración religiosa

9

50%

1, 3, 6, 7, 8, 9, 11, 12, 13

Relatos de la virgen durante la Guerra de Castas

3

16.6%

3, 14, 17

Relatos de milagros concedidos

12

66.6%

2, 3, 4, 6, 8, 10, 11, 14, 15, 16, 17,18

Relatos que expresan el carácter dual de la virgen

6

33.3%

9, 11, 14, 16, 17, 18

Relatos que vinculan a la virgen con otras vírgenes del estado

7

38.8%

4, 5, 8, 12, 14, 16, 17

El culto de la virgen en la época de Salvador Alvarado

4

22.2%

6, 7, 10, 18

 

a).- Relatos sobre la aparición de la virgen

Entre los milagros espontáneos, están los que popularmente se conocen como de origen de la virgen.5 Durante la recolección de información, se encontraron dos clases de narraciones: por un lado, las que se limitan a repetir lo que está escrito en el novenario6 de la virgen de la Candelaria respecto a su origen; y por el otro, los que cuentan con riqueza de detalles la aparición de la virgen de la Candelaria. Se abordarán los segundos.

La virgen se le apareció a un campesino que iba a leñar. La virgen le dijo a éste que le haga su capilla. Cuando el campesino llegó a la casa de su jefe, éste le reclamó que dónde había dejado la leña, a lo que el campesino respondió que la virgen se le había aparecido y que ésta le había pedido que construyera su capilla. El jefe del campesino no le creyó y él dijo que estaba borracho, pero el campesino le contestó que eso no era cierto. Entonces el campesino llevó a su jefe hasta donde la virgen se le había aparecido, una vez que estuvieron en el lugar, una hermosa imagen se les apareció. Ella tenía en una mano una vela y en la otra a un niño. (Informante número 3).

Hace tiempo, un campesino que iba de regreso a la hacienda donde vivía se encontró con una señora vestida de azul con una luna a sus pies. Esta señora le pidió que le diga a su hacendado que le haga su iglesia, entonces el campesino siguió su camino y cuando llegó a la hacienda le contó todo lo sucedido a su patrón. El hacendado no creyó en la versión que le dio el campesino, por lo que le pidió que lo llevara donde se había encontrado con aquella virgen. El campesino llevó a su patrón hacia aquel lugar y cuál fue la sorpresa del campesino y del patrón al ver a aquella mujer vestida de azul y con una luna a sus pies, convertida en imagen y dentro de una pequeña casa de paja. El hacendado mandó destruir aquella casa de paja que estaba en ruinas y le construyó su iglesia. De la primera capillita que se hizo mandó esculpir una piedra, sólo que quién sabe dónde acabó (Informante número 6).

            En ambas narraciones pueden notarse ciertos esquemas-pautas, que serán abordados un poco más adelante, ya que estos mismos nos sirven para explicar el segundo inciso que trata de los relatos sobre el milagro que originó la celebración en honor a la virgen de la Candelaria. Mientras tanto, podemos decir que en todos los relatos se le adjudica a la santa el poder de la encarnación, de volverse material en forma y figura de ser humano dejando atrás el estado incorpóreo. Respecto a los vecinos que se limitaron únicamente a repetir lo que está escrito en el novenario a la virgen de la Candelaria, resulta interesante, ya que aunque desconocen el relato local sobre la aparición de la virgen (o en su caso, le confieren más el carácter de verdad a lo escrito), tienen interés por saber de dónde proviene la santa a la que veneran (a la que se le hacen novenas en vísperas de su fiesta), mismo que se satisface leyendo la información que aparece en el mencionado novenario.

 

b).- Relatos sobre el milagro que originó la celebración religiosa.

Antes del traslado de la parte profana a otro lugar, en el barrio de La Candelaria se entrecruzaban los aspectos lúdicos y sacros, y el centro rector lo constituía la parroquia. En la actualidad, estas dos esferas ya no se interceptan. En el barrio ha quedado únicamente la celebración religiosa, mientras que, en otra parte de la ciudad, (específicamente en el Lienzo Charro “Los Gavilanes” se realiza lo que se ha llamado expo-feria7 y donde tienen lugar las actividades de ocio y divertimento. La diferenciación de espacios no logró borrar la memoria colectiva el milagro terapéutico que dio origen a la celebración de la virgen, y que es ampliamente conocido entre los habitantes del barrio y transmitido de generación en generación como una prueba legítima de la milagrosidad de la imagen y como razón suficiente para su pasada y actual veneración:

Hace mucho tiempo azotó una epidemia de viruela en toda la ciudad, que los vecinos y pobladores decidieron encomendarse a la virgen para que los librara de aquella terrible enfermedad. La virgen hizo el milagro y se le empezó hacer su fiesta (Informante número 6).

La virgen de la Candelaria si es milagrosa porque muchas personas han atestiguado un favor de ella… muchas personas dicen que hace muchos años había una epidemia y que cuando la fueron a cambiar tenía espinos. Unos campesinos que iban a su pueblo dijeron que la habían visto y a partir de esto se acabó la epidemia (Informante número 13).

Las personas antiguas afirman que la virgen sí es milagrosa. Por ejemplo cuando hubo una epidemia, mis abuelos me decían que ella desapareció la epidemia y por eso empezó su fiesta y como ella es candela simboliza la luz (Informante número 12).

            A partir de los relatos que abordan el origen de la virgen (ver inciso a) como en los relatos que abordan la milagrería de la virgen (ver inciso a) como en los relatos que abordan la milagrería de la virgen (ver inciso b) se pueden establecer esquemas-pautas que de acuerdo con Velasco suelen presentarse en leyendas sobre apariciones de imágenes marianas, este caso no es la excepción y son los siguientes:

1) Siempre interviene, en primera instancia, un personaje que es el que halla la imagen y posteriormente, una comunidad local y los representantes oficiales de las instituciones religiosas, y a veces las autoridades civiles.

2) El personaje que descubre la imagen es una persona sin un estatus relevante. Esa falta de relevancia institucional y social es importante y determina en parte las secuencias siguientes. Cuando se trata de un hallazgo y específicamente de una aparición, comienza entonces un largo proceso de expansión de la creencia. Primero comienzas en las capas populares, pero es resistida por las capas sociales altas y sobre todo las institucionales. La comunidad, pero específicamente las instituciones, exigen pruebas. El mensaje debe tener siempre más valor social que el mensajero.

3) La presencia de este personaje en el lugar de la aparición es ocasional.

4) El lugar del hallazgo se conoce siempre y queda así marcado, para posteriormente convertirse en santuario.

5) Las señales previas anticipan el acontecimiento: sonidos, resplandores.

6) El acontecimiento como tal del hallazgo de la imagen es inesperado.

7) La imagen ha de ser reconocida primero como mujer o muñeca y posteriormente como virgen.

8) Tras el hallazgo viene la aprobación, aunque esto no siempre se presenta.

9) Ésta es una consecuencia de la anterior, ya que a todo acto de traslado le sucede una primero misteriosa, luego milagrosa, resistencia de la imagen a ser trasladada.

10) Con el primer acto de apropiación se produjo ya una comunicación del acontecimiento a la comunidad. El personaje se convierte en testigo; y el primer narrador del acontecimiento, en el germen de lo que luego será la leyenda.

11) La fase final es la institucionalización. En las leyendas esto se refiere aludiendo a la construcción de un santuario. Instituir una creencia es hacerla tan permanente, como permanente es la construcción de un santuario que convierte al lugar del hallazgo en lugar del culto (Velasco, 1989: 405-409).

            En el caso que nos ocupa, el personaje que conversa con la santa, y que posteriormente halla su imagen en la advocación de la virgen de la Candelaria, adquiere en la voz de mis informantes la figura de campesino.8  Asimismo, la comunidad local está representada por aquellas personas que se enteran del descubrimiento y que en un primer momento son incrédulas, en este caso los patrones. Como se mencionó, el personaje que descubre la imagen es un campesino, a quien en aquella época (y todavía en la nuestra) no se le adjudica relevancia social.

            En las narraciones, el indio o campesino tiene la tarea de hacerles saber a sus patrones o amos los deseos de la santa, comenzando así la extensión de la creencia hasta encontrar la prueba a dicha aparición. A la par, la presencia de este personaje en el escenario de la aparición es casual; y a partir de aquí, el lugar se conoce y queda marcado por una construcción sencilla hecha de huano y madera, que cuando por fin adquiere el reconocimiento oficial, se sustituye por otra más ostentosa hasta llegar a adquirir la categoría de santuario.

            En los relatos de aparición de la virgen no hay alguna parte que hable de señales previas, aunque en el relato conocido como “Camino de la virgen”9 si la hay (por ejemplo, el olor a flores), con todo, el acontecimiento resultad siempre inesperado.

            Cuando el individuo encuentra a la virgen, la llama señora; y conforme se va desarrollando la situación, la logra identificar como virgen de la Candelaria, y después de haber sido reconocida su santidad, la imagen es apropiada. Es necesario señalar que en ninguno de los relatos obtenidos se habla de alguna situación en que la virgen se haya negado a ser trasladada, por lo que este elemento de esquema-pauta no se cumple. Pero los dos siguientes sí, es decir, el personaje que encuentra a la virgen se perpetúa a través de la oralidad y la creencia se institucionaliza como puede verse hasta el día de hoy.

 

c) Relatos de la virgen durante la Guerra de Castas

Durante la llamada ‘Guerra de Castas’, que inició en 1841 y que se dio por concluida oficialmente en 1902, los indios rebeldes tuvieron en jaque a las tropas oficiales y avasallaron pueblos, villas y ranchos del sur y del oriente de la península, asimismo, muchos templos fueron profanados y algunos curas fueron perseguidos y asesinados. Negroe comenta que en aquella época:

Los militares imbuidos en la mentalidad de tiempo de guerra, temerosos por la ferocidad que habían demostrado los indios, considerándolos capaces de cualquier cosa, sobre todo (…) se dedicaron en algunas ocasiones a ‘recatar a imágenes católicas para evitar su profanación y las trasladaban a parroquias consideradas más seguras, fuera del alcance de los rebeldes (Negroe, 2004: 919-192).

Estos hechos fueron catalogados por los indígenas como despojo y profanación. Por otra parte, la “Guerra de Castas” hizo que en Valladolid las festividades religiosas se interrumpieran o suspendieran dada la efervescencia social que prevalecía en esos días y sobre todo en esa región pero es en este contexto, según los vecinos, donde la virgen vuelve a desplegar su poder y es así como comienza a realizar milagros colectivos, manifestación de su propia naturaleza sobrenatural:

Mis abuelitos me contaron que para la Guerra de Castas, a la virgen la escondieron en una cueva donde la gente la iba a ver. Uno de tantos días, las velas que llevaban los fieles se cayó cerca de la virgen y originó un incendió. Mucha gente que esa día fue a visitar cuenta que la virgen estaba intacta… estaba chamuscada un poco, pero si se le limpiaba, podía verse a la virgen completita. Por esta situación, se le conoce aún más como la virgen de la Candelaria (Informante número 14).

…una vecina me contó que los indios durante la Guerra de Castas se ocultaban en una rehoyada que está en la parte trasera de los terrenos de la iglesia… muchos vecinos reconocen que todavía existe… hubo una vez, muchos niños y mujeres entraron a la rehoyada con el afán de ocultarse de las fuerzas militares y le pidieron a la virgen con mucho fervor que los protegiera y que si los descubrían, que por su gracia celestial los volviera invisibles y así sucedió. Cuando los generales entraron a la rehoyada no vieron a nadie, todo gracias a la virgen (Informante número 3).

            Este último relato ejemplifica muy bien las diferentes funciones que adquirieron los espacios sacros durante el ‘Guerra de Castas’, en este caso, la iglesia sirvió de refugio para indígenas no sublevados.

 

d) Relatos de milagros concedidos

Para que una creencia se fortalezca y perdure, no basta únicamente que tenga un origen divino o que se den posteriores historias de milagros prodigiosos (casi siempre ubicados en otros tiempos); éstos son, efectivamente, los primeros pasos; pero para que un culto se vuelva popular es necesario que casi siempre se relaciona con la curación de alguna enfermedad o el salvarse de la muerte; a su vez, estos mismos milagros se constituyen en testimonios vivos que siguen hablando de la milagrosidad del santo (en nuestro caso de la virgen) y además acrecientan la devoción de sus beneficiarios, los cuales se convierten en portavoces de los hechos sobrenaturales experimentados por ellos mismos. En los relatos que a continuación se citan, puede hacerse una distinción básica: el suceso per se (considerado signo de intervención directa de Dios en la tierra o por la mediación de los santos) y el testimonio de este suceso (Muñoz Fernández, 1989: 165). La intermediaria que se privilegia en todas las narraciones es la virgen de la Candelaria, considerada la mediadora más eficaz entre el mundo terrenal y el mundo celestial por ser la madre de Jesucristo, hijo de Dios. De esta manera, la explicación popular de los vecinos de la Candelaria es que la virgen es milagrosa porque es la madre de Jesús.

            Las personas que contaron los siguientes relatos son protagonistas dentro del contexto de la narrativa milagrosa, ya que sus allegados les atribuyen una actitud de fe en el santo y en sus poderes que ellos aceptan, en este caso, la virgen de la Candelaria (Muñoz Fernández, 1989: 177).

La virgen me ha concedido muchos milagros. Me concedió el milagro de salvar a mi hija Carolina… ella sufrió un aparatoso accidente automovilístico y entró a un estado de coma del cual no lograba salir. Yo regresé muy triste a mi casa y le recé fervorosamente a la virgen y le pedí que se cumpliera su voluntad pero que por favor hiciera que mi hija reaccionara, pero si no resultaba así, yo entendería su voluntad… estuve rezando durante mucho tiempo, me entré a bañar y me dirigí de nuevo al hospital. Cuando entré al cuarto para ver a mi hija, ésta reaccionó y me dijo “mamá no me duele nada” “¿Qué hago aquí?” (Informante número 3).

            Si bien, el protagonista más evidente es el que primero demanda una gracia y después resulta beneficiario del favor solicitado, éste no es el único matiz que aparece en este tipo de fuentes, también existe la figura del inductor, quien, como su nombre lo indica, es el que se encarga de inducir a otras personas a la práctica generalizada de pedirle una gracia a un santo del cual no son devotos, suplantando con esto la iniciativa invocacional del propio beneficiario del milagro (Muños Fernández, 1989: 177).

También mi nuera estaba muy enferma de sus riñones y le sugerí que le pidiera a la virgen con fervor para que saliera bien de su operación, pues resulta que después de su operación mi nuera quedó embarazada… no se cuidó… y entre en serio riesgo porque los doctores le habían dicho que se cuidara para que no quedara embarazada… los nueve meses estuvo pegada a la virgen de la Candelaria, para febrero compró un pedazo de tela y se la llevó a doña Anita para que confeccionara un vestido que le había regalado a la virgen y al fin y al cabo mi nuera salió bien del parto (Informante número 16).

            Los siguientes relatos, que hablan sobre algún hecho prodigioso, como es el salvarse de morir, deben su importancia a que se dan en el espacio sagrado (la iglesia) o, en su caso, durante la celebración a la virgen de la Candelaria, lo que a decir de mis informantes no deja duda sobre la milagrosa que es la virgen.

…la virgen (de la Candelaria) es bastante milagrosa, pero eso dependen de la fe… yo he oído decir que mucha gente ha conseguido sus favores, que piden con bastante fe y que los consiguen… yo fui maestra de doctrina y cada sábado teníamos doctrina aquí en Candelaria… iba a dar doctrina junto con mi hija y doña Marielena. Una tarde estábamos jugando en el patiecito de la escuelita y de pronto pegó un rayo; se cayó la campana y también los cables se cayeron alrededor de nosotros que estábamos en círculos… no podíamos dar doctrina… se rayó todo el vidrio donde estaba la virgen… la virgen nos protegió…con tantos niños alguien pudo haber muerto… (Informante número 4).

La virgen (de la Candelaria) sí es milagrosa… una vez se cayó el tablado en plena corrida un mero 2 de febrero… el hecho que no haya muerto nadie quiere decir que es un milagro concedido por la virgen a sus devotos (Informante número 18).

 

e) Relatos que expresan el carácter dual de la virgen

La imagen que por lo general se tiene de la virgen es de madre protectora, caritativa, que auxilia en momentos de crisis y por lo tanto, merece devoción. Casi siempre, cuando se pide algo a la virgen se le acompaña de una promesa que debe ser cumplida después de satisfecha la solicitud. Pero, ¿qué sucede cuando no se cumple la promesa, es decir, cuando el devoto rompe la indisoluble tríada de petición-milagro-promesa? Pues en ese momento la imagen adquiere una dualidad, porque así como es bondadosa, también es vengativa cuando no le cumplen lo que le prometen o cuando está en desacuerdo con algo:

Para las corridas de toros, papá daba dos toros de lidia cada año. El año que lo negó porque alegó que los lastiman con las banderillas, se le extravió un toro de lidia grande de raza cebú. Él pensó que fue castigo de la virgen y por negarlo se le perdió. Ya estaba resignado con la pérdida, pidió perdón a la virgen; le dijo que estaba arrepentido. Al día siguiente, después de noventa días, en tiempo de sequía lo encontró en una rehoyada sin agua y tenía como tres metros de profundidad, completo, flaco, sin un hueso quebrado. Con mucho esfuerzo logró sacarlo y lo llevó para criar y al año siguiente lo dio para torear (Informante número 17).

            Otro suceso que ilustra la dualidad de la virgen es el que narró la informante número 14. Durante toda su adolescencia ella tuvo la oportunidad de estar muy cerca de la persona que se encargaba de custodiar a la virgen, lo que le permitió tener acceso a historias de milagros, como las que se cita a continuación:

…la virgen es celosa porque en una ocasión cuando se sacó a la virgen a pasear en el barrio, se le cayó el anillo que tenía en el dedo meñique. En su momento, nadie se percató de esta situación. Al paso de los días y en el contacto diario entre miembros del barrio, Gilda vio a una niña que tenía el anillo que se le había perdido a la virgen así que le preguntó: ¿de dónde sacaste el anillo? “Mi mamá me lo regaló”, respondió la niña. “No mientas, ese anillo es de la virgen y tienes que devolvérselo”, le dijo Gilda. La niña haciéndose a la tonta dijo que no, que porque ese anillo le pertenecía, a lo que Gilda volvió a insistir: “ese anillo es el que la virgen tenía en su dedo meñique y le pertenece a ella. Si no lo devuelves, la virgen se va a enojar contigo”. Pero la infante haciéndose de nuevo a la ilusa se fue. Al poco tiempo, la niña cayó enferma, con el paso de los días se fue agravando sin que los doctores pudieran tener un diagnóstico de lo que padecía la niña…como es común en cualquier lado las noticias de muerte o enfermos corren rápido, así que Gilda tuvo informe de lo anterior y decidió ir a ver a la familia de la niña y contarles la situación. Una vez que la custodia le contó lo que había sucedido a los padres de la niña, los tutores decidieron devolver el anillo a la virgen por conducto de Gilda. Como era de esperarse, la niña sanó y hasta el día de hoy vive… es la primera vez que palpé un milagro (Informante 14).

 

f) Relatos que vincula  a la virgen con otras vírgenes

El culto a la virgen María comenzó gracias a la admiración que tuvo por su vida llevada de manera ejemplar y que rápidamente se popularizó; considerada madre de Jesús, supuso igualmente una unión con dios y así, el culto a la virgen María alcanzó con el tiempo las más ricas y diversas manifestaciones dogmáticas, litúrgicas y artísticas.10

            Durante la Conquista de Yucatán, las poblaciones recién fundadas fueron puestas inmediatamente bajo la protección de una advocación mariana. Así, tenemos que la villa de Campeche (1540) tuvo como patrona a la Inmaculada Concepción; la ciudad de Mérida, (1542) a Nuestra Señora de la Encarnación; Valladolid (1543), por su parte, fue puesta bajo la advocación de Nuestra Señora de los Remedios; y Santa María de Bacalar (1544) bajo los auspicios de la Pura Concepción de Nuestra Señora (López Cogolludo, 1954). Esta situación fue analizada por López Cogolludo quien señala:

…no puedo pasar en silencio, sin notar la gran devoción que los conquistadores tuvieron con la Reina del Cielo y la Madre de Dios Señora Nuestra, pues todas las iglesias de la cristiandad  de este reino (de Yucatán), las consagran a su santo nombre y las ponen debajo de su protección y amparo, esperando de Él y de su clemencia, la conservación de estas repúblicas; y no afianzándolas a la vana seguridad de constelaciones astrológicas, ni puntos fatales, pues la conservación de ellas, de los reinos y de todo, depende de la Providencia divina para con quien es tan valedora esta gran señora (1954: 295-298).

            Siguiendo este patrón, muchos otros lugares fueron puestos bajo la protección de María en sus diferentes advocaciones, o bien, bajo una misma advocación pero teniendo como sello distintivo el lugar donde se encontraba. Esto hizo que se forjara una tradición religiosa (mariana) en muchas de las poblaciones del Yucatán colonial que nunca desapareció y que por el contrario, fue revocándose con las historias locales de aparicionismo relatadas por los propios moradores, quienes muchas veces sustituyeron a la imagen impuesta que no tenía ese referente local tan importante.

            Esto podría ser lo que causó que el culto y devoción a Nuestra Señora de los Remedios (imagen traída por los españoles y bajo la cual pusieron la protección de Valladolid), se haya diluido hasta desaparecer totalmente de la memoria colectiva de los vallisoletanos y haya originado el culto masivo a otras imágenes que sí tenían ese referente local tan importante que adquirían a través del fenómeno de aparicionismo. La virgen de la Candelaria y el Divino Redentor (barrio de Sisal) son dos ejemplos.

            Si tomamos en cuenta el desarrollo histórico del culto mariano en Yucatán podemos señalar que, en el ámbito eclesial, se desarrolló una doctrina que culminó en la declaración dogmática de su maternidad virginal y el establecimiento oficial de la veneración a la virgen a través de santuarios;11 por otro lado, en el ámbito profano, se desarrolló una religiosidad popular traducida en la multiplicidad de devociones marianas (González Cicero, 2001: 38). A partir de aquí, podemos entender el porqué de la aparición de otros relatos sobre la virgen María en las conversaciones con mis informantes:

Una mañana, la virgen se encontraba frente a un monasterio en Madrid. Después de un rato, tocó la puerta y le abrió un monje que pertenecía a una de las familias más acaudaladas. Entonces la virgen le pidió su casa… sólo que el monje no sabía que era la virgen y el monje le dio un doblón. Pasaron aproximadamente unos 15 años y a ese señor lo nombraron nuevo arzobispo de esta jurisdicción y tuvo que abandonar Cuba. Al instalarse en Yucatán, una de sus primeras tareas fue visitar todas sus capillas. Al llegar a un pueblo, le informaron sobre una virgen, lo cual creó un interés en él por conocerla. Cuando llegó el momento de estar frente a ella y reverenciarla, se da cuenta de que en sus pies hay un doblón y entonces le manda a hacer una iglesia en Tetiz. Este arzobispo fue el mismo que se fue a Guadalajara y que mandó construir las dos torres de la catedral de esa ciudad (Informante número 5).

La virgen sí es milagrosa, aunque hay varias advocaciones sólo hay una virgen… la virgen de Sucilá es muy milagrosa… dicen la señoras que la visten que cuando le quieren quitar la ropa, no deja que se la quiten (Informante número 16).

A la virgen de Izamal la estaban trayendo aquí, pero cuando estaba por Izamal se hizo tan pesada, que ya no la pudieron traer (Informante número 4).

            Otro tipo de relatos que podemos englobar  en este inciso es el que nos habla explícitamente de un hermanamiento que tiene la virgen de la Candelaria con otra virgen de Yucatán. Al respecto, Quintal señala que es común en el estado la creencia de que la virgen María tiene dos hermanas. “Dado el prestigio y popularidad de la virgen de Izamal, declarada patrona de Yucatán desde la colonia en virtud de su carácter milagroso, es frecuente que los devotos de cualquier imagen femenina tiendan a creer que la patrona de su pueblo tiene dos hermanas, una de las cuales es la patrona de Yucatán”  (Quintal estudia, las vírgenes hermanas son  la de Izamal, la de Dzemul y la de Xcambó (Quintal, 2000: 291); para el de Negroe, las hermanas son la Pobre de Dios (Tetiz), Natividad (Ucú) y la Concepción de Izamal (Negroe, 2004: 320). En lo que respecta a la información obtenida y en contraste con los datos de estas investigadoras, la virgen de Izamal sólo tiene una hermana, que es la virgen de la Candelaria de Valladolid.

Yo sé que trajeron a la virgen… la de Izamal y la de aquí son hermanas, a las dos las trajeron de Guatemala, una se quedo acá y la otra se la llevaron (Informante número 8).

Yo he oído decir que la virgen de la Candelaria tiene una hermana, es decir, son dos vírgenes hermanas, la otra se encuentra en Izamal. Dicen que dos ancianitos estaban en su pasel… es donde descansan los campesinos… cuando escucharon que alguien les pidió ayuda. Al levantarse y darles agua, vieron que eran dos vírgenes. Entonces la de la Candelaria le dijo a la otra: “Yo Concepción me quedo a dormir aquí, tú tienes que seguir”. A la mañana siguiente, Concepción se dirigió a Izamal y allá se quedo (Informante número 16).

            Las narraciones nos remiten a un hecho bastante conocido que tuvo lugar durante la dominación colonial. De acuerdo con Cogolludo, habían traído de Guatemala dos vírgenes para ser asignadas en algunas de las muchas iglesias de aquella época y convertirse en motivo de culto y veneración. Los religiosos de la ciudad de Mérida habían escogido una para su convento y la otra estaba destinada para el pueblo de Izamal. Pero al enterarse de este hecho, los vecinos de Valladolid se quejaron ante las autoridades eclesiásticas señalando que “no era justo que se quedase en un pueblo de indios (Cogolludo citado en Fernández y Negroe, 2006: 28). Las autoridades eclesiales decidieron, entonces, llevar a la virgen a Valladolid; “sin embargo, y aquí otra manifestación milagrosa espontánea, por más diligencias que se hicieron para sacarla de Izamal, la imagen de la virgen se hizo tan pesada que no hubo poder humano que pudiera moverla del pueblo y así la regresaron al convento” (Fernández y Negroe: 2006: 28).

 

g) El culto a la virgen de la Candelaria en la época de Salvador Alvarado

Cuando Venustiano Carranza inició la revolución constitucionalista, el estado de Yucatán no pasó desapercibido debido a la captación de recursos que obtenía por el henequén. En sustitución de Ávila, Carranza nombró a Salvador Alvarado como gobernador y jefe militar de Yucatán (Negroe, 2004: 217).  Alvarado y su gente llegaron al estado en marzo de 1915 y desde el principio se propuso gobernar con mano dura, de esta amanera impuso restricciones al consumo del alcohol, al juego, a la prostitución y a la práctica del culto religioso (Joseph, 1992; Canto Alcocer, 1995), al cual nos enfocaremos en este inciso.

            En Valladolid, como en todo el estado, se prohibieron los festejos religiosos públicos, lo que ocasionó que se clausuraran algunos templos católicos, lo cual está muy presente en el imaginario social de los habitantes de la Candelaria, ya que recuerdan que durante ese periodo fue necesario esconder a la virgen para que no terminara en alguna hoguera.

            Canto señala que el 15 de septiembre de 1915 las iglesias del interior del estado fueron cerradas y los sacerdotes extranjeros expulsados. Asimismo, entre el 19 de marzo y el 1 de mayo de 1916 hubo saqueos, destrucciones y clausura de templos, destrucción de imágenes, cuadros y retablos (Canto Alcocer, 1995: 123-124). Debido a esta persecución y destrucción de imágenes religiosas, la época de Salvador Alvarado es recordada como una época de anticatolicismo y de miedo. El resguardo de imágenes se volvió una tarea apremiante. Los pueblos se vieron en la necesidad de resguardar sus imágenes, por ejemplo, la virgen de Izamal fue protegida por un señor de apellido Álvarez (González Cicero, 2001: 58-59); la imagen de la virgen de la Candelaria no fue la excepción y el miedo no sólo se reducía al peligro que representaba la política antirreligiosa emprendida por Salvador Alvarado, sino que también a la posibilidad de que fuera robada o sustraída por los miembros de algún pueblo, en este afán por resguardarla:

Durante la época de Salvador Alvarado, la cruz de Candelaria fue dada a resguardar a los de Popolá. La virgen fue llevada a otro lugar y así pasó con los demás santos e imágenes. Pasada la época de gobierno de este general, los de Candelaria reclamaron la cruz, pero los de Popolá no se la quisieron devolver hasta el día de hoy. (Informante número 6).

A la virgen la guardaron en el monte… cuando llegó el general Salvador Alvarado, anticatólico, dio órdenes a todas las iglesias para que sacaran a los santos de las iglesias para que los quemaran. No sé cómo lo supieron los de Candelaria y la sacan llevándola a 10 leguas de aquí. Un día cuando fui a leñar con mis hermanos… porque yo vivía en una ranchería… vi una casa hecha con troncos de árboles y paja y cuando me acerque vi a una señorita hecha imagen, que hasta ese entonces era desconocida para mí. Alguien la trajo para guardar… fue un milagro que se salvara de la quemazón12 (Informante número 7).

Alvarado, en su Ley de Cultos, estipuló  restricciones al ejercicio del culto religioso y entre estas restricciones estaba el hecho de que los ministros no podrían ser más de seis por religión, los cultos tenían que desarrollarse a determinados horarios y solamente al interior de los templos. Los devotos de la virgen de la Candelaria que tenían su residencia en el barrio del mismo nombre, se las ingeniaban para continuar sus ejercicios espirituales. Recuerdan que cuando eran niños, sus papás los llevaban a escondidas durante las madrugadas a escuchar misa en la casa de la persona que resguardaba a la virgen; y aunque nadie sabe cuánto duró o cuándo terminó, este hecho todavía está muy fresco en los recuerdos de algunos vecinos del barrio. Mi informante número 18 señala lo siguiente:

Mi mamá me contó que habían cerrado la iglesia y la llevaban a una casa particular a escuchar misa. En esa casa se encontraba la virgen de la Candelaria. La misa se celebraba a las 4 de la mañana para ocultarse, ya que habían enemigos del catolicismo (Informante número 18).

            Ya para el lapso de 1919 a 1921, como consecuencia del término gubernamental de Salvador Alvarado, González, Lara y Mendiburu señalan que en Valladolid hubo un resurgimiento de la religión católica (se reconstruyeron altares y templos destruidos) como organizadora social (González, Lara y Mendiburu, 1983: 245).

 

Consideraciones finales

Se ha observado cómo a través de los distintos relatos de aparicionismo y milagrosidad, los habitantes del suburbio de La Candelaria nos van contando la historia de la ciudad, donde el barrio constituye una parte importante; así, tenemos una amplia gama de narraciones: desde el milagro de la aparición de la virgen (lo que finalmente desemboca en la construcción de un templo religioso) hasta la situación del culto durante la época de Salvador Alvarado; pasando por los relatos que nos remiten al milagro, que origina la celebración religiosa durante el siglo XIX; los milagros durante la Guerra de Castas, o la dualidad inherente a la santa. En todos los casos la protagonista es la virgen de la Candelaria sería pertinente detenernos un poco más en la idea general de este trabajo. Se ha señalado que los fenómenos de aparicionismo y milagrosidad pueden ser considerados como manifestaciones de la religión popular, ya que éste es un concepto que nos permite englobar toda una serie de fenómenos religiosos que acontecen fuera de la iglesia-institución, pero que sin embargo, son consentidos por ella.

            La mayoría de las prácticas consideradas como religión popular, como lo son: los gremios, procesiones, peregrinaciones, tienen únicamente lugar durante el tiempo de fiesta; es decir, estas expresiones religiosas consideradas no ortodoxas ocurren en fechas muy específicas del calendario festivo religioso. En cambio, los fenómenos de aparicionismo y milagrosidad están presentes durante todo el año entre los vecinos (especialmente en forma de milagros concedidos), si a caso, se intensifican durante la fiesta sacra, pero nos remiten a expresiones religiosas mucho más dinámicas, que no se adscriben a un lapso determinado; al mismo tiempo que:

las leyendas de hallazgos y apariciones de imágenes son, a la vez que la justificación de un lugar de culto, un contenido de creencia que la comunidad asume como suplemento al dogma católico. (…) La comunidad se convierte en testigo comprometido de una verdad de fe local, particularizada. Y del mismo modo los rituales asociados a tales creencias son rituales que se suman a la liturgia general (Velasco, 1989:409).

            La religión popular es una religión que es vivida día con día. La idea que subyace en los diversos relatos de milagros y apariciones es que en el hombre existe la necesidad explícita de saber que sus necesidades primarias o elementales, como la salud, la protección contra alguna catástrofe, la comida o la fertilidad, estarán satisfechas a lo largo de su vida; y para garantizarlo, invierte pensando a futuro en ofrendas, rezos (novenas, triduos), en la aceptación de algún gremio, o en regalos para el santo de su devoción. Podemos ver que la religión popular tiene un carácter eminentemente práctico. Además, en todos los relatos se presupone la existencia de un poder sobrenatural, al cual se le dirigen las promesas, mismas que son básicas para la consecución de un fin.

            Cualquier motivo puede ser partícipe de un milagro y no únicamente los pobladores rurales o agrícolas. Los relatos recogidos en el barrio de La Candelaria son un reflejo de ello, incluso puede ser que en el ámbito urbano se presenten con mayor riqueza discursiva como lo fue en este caso. La mayoría de los creyentes no distingue los fenómenos religiosos de los no religiosos; y los usa indiscriminadamente en función de su utilidad, y sobre todo de su fe.

            Los relatos de los entrevistados se enriquecen cuando se tienen otras narraciones que los complementan, comentan y matizan; por esto mismo, hay que leerlos como textos que dialogan con otras voces también interesadas en comunicar su visión de la historia y su forma de aprehender el mundo. Estos relatos constituyen una parte de su religión y los vecinos asumen la tarea de ser los portavoces de relatos sobre aparicionismo y milagrosidad. En este sentido, los discursos individuales no son discursos aislados pues reflejan lo colectivo en términos de vivencias, prácticas y maneras de hacer y ver las cosas  (Salles, 1995: 27).

 

Este artículo apareció publicado en: Temas Antropológicos, 2007. [Vol. 29, núms. 1-2, págs. 141-169]Regresar

 

Bibliografía




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