Hoy es: Lunes, 26 de Septiembre de 2022
inicio

De vrgenes y apariciones:
Representaciones religiosas entre los mayas y clases populares de Yucatn


Luis A. Vrguez Pasos


 

Introduccin

Las apariciones de la virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac, en 1531, constituyen una de las piedras angulares sobre las que descansa el catolicismo mexicano. Desde entonces, la jerarqua de la Iglesia catlica ha mostrado su celo por ellas al no admitir, a pesar del origen popular que les atribuye, alguna otra aparicin de esta virgen. A cambio, cotidianamente reafirma su veracidad y la del contexto que las rodea.

    El efecto resultante, dentro y fuera de Mxico, es por dems evidente. Para los mexicanos que profesan la fe catlica, tales apariciones estn fuera de toda discusin y constituyen, para no pocos, parte de su identidad nacional. Sin embargo, el culto a la virgen de Guadalupe que se gener a lo largo de la historia de Mxico, ha dejado de ser patrimonio de los mexicanos. Al momento presente rebasa sus fronteras. La importancia que ha adquirido fuera del pas es tal, que el Papa Juan Pablo II, durante su cuarta visita a Mxico, declar el 12 de diciembre como da de fiesta en todo el territorio de Amrica.

    No obstante el celo de la jerarqua catlica, en los ltimos aos, la prensa y la televisin informan de supuestas apariciones de la virgen de Guadalupe en los sitios ms inslitos. rboles, tinacos, comales, puertas, ventanas y aun el piso del metro de la ciudad de Mxico, son algunos de estos sitios. Dicha jerarqua las ha rechazado, no sin antes, como otra muestra de su celo, tacharlas de supersticiones o productos de la religiosidad popular.

    Los objetivos de este trabajo son dos. Uno es narrar las apariciones de la virgen de Guadalupe que en el ltimo lustro han ocurrido en distintos sitios de Mrida y de Yucatn y las reacciones que han provocado entre la feligresa y la jerarqua de la Iglesia catlica local. A fin de presentarlas como parte de un sistema de pensamiento y accin ms amplio, de quienes testifican dichas apariciones, igualmente narro, ciertas creencias que los mayas y sectores populares de Yucatn desarrollaron en el pasado colonial y perviven en nuestros das.

     El otro objetivo pretende ofrecer una explicacin interpretativa de los fenmenos referidos. Para ello, recurro a los conceptos, en tanto categoras de anlisis, representaciones sociales y representaciones religiosas. De igual modo, a travs de estas categorias pretendo explicar la oposicin entre la oposiciones de la jerarqua de la Iglesia catlica y las de los fieles de esta misma iglesia. Las ideas hipotticas ms generales que guan este trabajo estn estrechamente ligadas a los objetivos anteriores y tambin son dos. La primera sostiene que, como todos los individuos, los feligreses de aquella Iglesia poseen sus propias representaciones de la divinidad y formas de concebir sus relaciones con ella. Las cuales, muchas veces escapan del control que ejerce la jerarqua de la misma iglesia.

    Entre estas representaciones y concepciones de los fieles que escapan de este control estn las apariciones de la virgen de Guadalupe a las que me referir. Complementando esta idea, dichas apariciones se ubican en lo que se han denominado catolicismo popular.

    La segunda idea hipottica que orienta este documento constituye un punto y seguido de la anterior. Por ellos podemos continuar diciendo que, en contra de quienes ven este catolicismo en forma monoltica, se trata de un modelo religioso que encierra tantas formas de concebir la divinidad y representarla como grupos y actores sociales que las asumen como propias. Tal es el caso de las representaciones sobre la divinidad que poseen los fieles y la jerarqua de la Iglesia catlica. Las cuales, por ser ofrecidas estas ltimas como verdaderas, constituyen parte del pensamiento de esta Iglesia y su creencia es obligatoria para todos sus miembros.



La virgen de Guadalupe se aparece

En el mes de mayo de 1997, mes dedicado al culto de la virgen Mara, catlicos y no catlicos se enteraban por la prensa local que la virgen de Guadalupe se haba aparecido en un rbol de huaya en el municipio de Oxcutzcab, al sur del estado.

    De acuerdo con el propietario del predio donde creci el rbol, un vecino descubri la virgen cuando se acerc al creer ver un resplandor. Al saberse el suceso, numerosos creyentes acudieron ante la imagen para rezarle y llevarle como ofrendas veladoras y flores. La devocin que inmediatamente despert hizo que algunos le llevaran serenata. A juicio de quienes la haban visitado, la virgen hizo un milagro, pues a pesar de la lluvia no se apagaron las velas y veladoras que le haban ofrendado.

    Otro hecho considerado milagroso fue el resplandor que rodea la imagen por las tardes, el cual para algunos es producido por los rayos de sol que atraviesan el follaje. Un par de meses despus, la virgen de Guadalupe se apareci de nuevo. El sitio escogido ahora fue el cristal de una puerta de un predio situado en una colonia popular de Mrida. Razn por la cual recibi la denominacin de la virgen del Cristal. El 14 de julio de 1997 varios adolescentes jugaban ftbol en el cruce de las calles 61 y 16 de la colonia "Fidel Velzquez".

    Al ir uno de ellos por el baln, se percat de que en el cristal de la puerta del domicilio de la familia Zapata Mena se dibujaba la silueta de la virgen de Guadalupe. La noticia de tal descubrimiento pronto se divulg. Ante ese hecho, los vecinos acudieron a verificar la aparicin llevando flores, velas y veladoras. Paulatinamente el nmero de visitantes aument. Las muestras devocionales igualmente aumentaron. Durante los siguientes das varias rezadoras se turnaron para encabezar los rosarios y cantos que los asistentes le dedicaron. La reja que separa la calle de la puerta donde se apareci la virgen fue adornada con un arco de globos.

    Ante ella los fieles depositaron sus flores, incienso, velas y veladoras. Dado el nmero que se congreg , igualmente acudieron vendedores de golosinas y helados para ofrecer su mercanca as como tambin fotgrafos, quienes por diez pesos vendan fotos instantneas de la virgen del Cristal. Luego de dos semanas de visitas de los devotos, oraciones, ofrendas, mariachis e intentos de los vecinos porque se expropiara la casa de la familia Zapata Mena para erigirle una capilla a la virgen, el cristal de la imagen fue trasladado, previa aprobacin del padre lvaro Carrillo Lugo, a la parroquia Cristo Rey, en cuya jurisdiccin est situada la colonia "Fidel Velzquez". Para tal efecto, la familia Zapata Mena acord con el prroco hacer el traslado el sbado 2 de agosto a las nueve de la maana.

    Ese da, la virgen fue llevada en medio de una procesin de aproximadamente quinientas personas, quienes participaban en este evento de diferente manera. Unos portaban banderitas de papel y flores y seguan los rezos y cantos de una rezadora que iba al frente. Otros, hombres y mujeres, lo mismo jvenes y adultos, pedan el cristal para cargarlo durante el trayecto. En el templo, alrededor de otras doscientas esperaban a la virgen.

    Al llegar, el prroco Carrillo Lugo sali a recibirla. Le bendijo, le roci agua bendita, pronunci una breve oracin y entr al templo para oficiar una misa con motivo del recibimiento de la imagen. Detrs de l entraron los integrantes de la familia Zapata Mena llevando el cristal que depositaron las flores y velas que llevaban. Otros tocaban el cristal con las manos y se persignaban o bien hacan lo mismo con pequeas ramas de ruda, rosarios o alguna flor. En su homila el padre Carrillo dijo que "para los cristianos no existen casualidades, sino que todo lo que ocurre es producto de la Providencia.

    La Providencia se comunica con los hombres por medio de signos como el que estamos presenciando". Aunque no descalific la supuesta aparicin, agreg "que a pesar de las respetables opiniones de quienes han emitido algn juicio sobre la imagen, se trata de un hermoso signo de la voluntad de Mara para que confiemos en Cristo y por l experimentemos un crecimiento en la fe. Este hermoso signo se ha hecho presente para propiciar un cambio entre nosotros. Ahora lo encontramos en un rumbo de la ciudad donde hay muchos problemas de pandillerismo, delincuencia, drogadiccin, divorcios, alcoholismo, violencia y desintegracin familiar".

    La seriedad del prroco en la recepcin y durante la misa as como el contenido de su homila, no pasaron desapercibidos entre los asistentes. A juicio de uno, el padre Carrillo "no cree en estas cosas y por ello est molesto". A lo cual, otro agreg, "ya se est volviendo ateo". Por eso hasta torci la boca". Al terminar la ceremonia la imagen fue trasladada a una de las salas interiores de la parroquia en donde los fieles continuaron manifestando su fe los siguientes das.

    Luego de un mes de este suceso, la virgen del Cristal fue ubicada, por instrucciones del prroco, en el saln posterior del templo. A diferencia de los das inmediatos, en ese entonces eran cada vez menos los feligreses que a ella acudan. Muestra de ello era un pequeo ramo de flores marchitas y un par de veladoras ya consumidas que estaban junto a la imagen. La mayor asistencia se da despus de las misas cuando algunos se acercan motivados por distintas razones. La mayora es para satisfacer su curiosidad y verificar si pueden ver la virgen. Luego de preguntarse dnde est?, la puedes ver? y admitir su incapacidad para verla se alejan.

    Otros, en cambio, lo hacen impulsados por su fe y son quienes s la ven con claridad. Inclusive les concede milagros. Tales son los casos de las seoras Rosa Mara Montero Sols de Poot y Mara del Rosario Pacheco Pech de Rodrguez. La primera es vecina del municipio de Umn, contiguo a Mrida, y asiste cada martes a rezarle a la virgen. Segn ella, quienes no ven a la virgen "no la logran apreciar porque no la ven con los ojos de la fe. Se necesita mucha devocin, mucho amor a la Santsima Virgen para verla y creer en ella, slo as la podrn distinguir con claridad".

    La segunda vive en la colonia "Fidel Velzquez" y acude tambin los martes con el mismo propsito. "Todos los martes de cada semana vengo a orar junto a la 'Virgen del Cristal' porque padezco de la vista. Al verla, desaparece el ardor de mis ojos, no se por qu muchos dicen que no la ven". Por su parte, el prroco de Cristo Rey, a pesar de las palabras pronunciadas en su homila al recibir a la virgen del Cristal, no la menciona al referirse a la virgen Mara o a la virgen de Guadalupe en las misas, menos an en las actividades religiosas carismticas de su parroquia.

    Por ejemplo, el Sitio de Jeric y el Cenculo Mariano. Bajo estas circunstancias, resulta obvio que no promueva su culto. Por lo contrario, parece desalentarlo al no proteger el vidrio en el que se encuentra la silueta y al insistir en sus declaraciones sobre las motivaciones de la gente que acuda a verla. A juicio suyo, la gente acuda impulsada por la novedad del suceso y no por devocin, lo cual se da en sentido inverso con la virgen de Guadalupe.

    La aparicin de la virgen del Cristal suscit la opinin de otros miembros de la jerarqua catlica y de especialidades en fsica. Como suele suceder, las respuestas fueron diferentes, inclusive entre los primeros. El vicario general de la arquidicesis, Mons. Carlos Heredia Cervera, tuvo una respuesta moderada. Al referirse a la virgen del Cristal, en principio aclar que a l no le corresponda, como tampoco a la Iglesia local, declarar que el hecho en cuestin fuera un milagro. En todo caso, consider que era demasiado pronto para emitir un juicio.

    Si bien no lo neg explcitamente, dej entrever sus dudas y busc una explicacin racional. En sus trminos, "ante la falta de fe, como resultado de los momentos difciles que agobian a las familias de Mxico, la gente busca algo en que creer y que le permita albergar esperanzas en una mejor calidad de vida".

    Fiel a sus convicciones religiosas, agreg que ese suceso era "un llamado a los cristianos para crecer en la fe y convertirse, porque, de lo contrario, pierde significado tan peculiar acontecimiento... no importa que la aparicin sea producto de un milagro o de un fenmeno ptico en el cristal; lo importante es que propicie en las personas que acuden a presenciarlo un cambio de vida, una conversin o crecimiento en la fe". Un da antes del traslado de la virgen del Cristal a la parroquia Cristo Rey, el fsico Ricardo Alayola Rosas, profesor de la Universidad Autnoma de Yucatn, dio su opinin.

    Declin considerar que se tratare o no de un milagro, por lo que se limit a dar una explicacin basada en la fsica. De acuerdo con sus conocimientos, explic las diferencias entre el cristal y el vidrio; descart que la silueta formada se debiera a agentes corrosivos o a la humedad y seal que la causa podra deberse a la deformacin del vidrio durante el proceso de esmerilado. No obstante las anteriores explicaciones, tambin advirti que este proceso tarda mucho y difcilmente podra producirse en un perodo de ocho aos, tiempo calculado del vidrio. Finalmente, el profesor Alayola dijo ignorar por qu la deformacin haba adoptado la silueta de la virgen.

    En agosto de 1998, un ao despus de su aparicin, la virgen del Cristal segua en su mismo lugar. Veladoras consumidas y flores marchitas eran los signos de las visitas que todava reciba. Hasta mayo de 1999, fecha de mi ltima visita con motivo de la celebracin del Cenculo Mariano, dicho cuadro tena el mismo aspecto. El polvo y las manchas de pintura que lo cubran revelaba el olvido por parte de la jerarqua de la parroquia, en tanto que las flores depositadas en sendos envases de lata denotaba la veneracin de que sigue siendo objeto por parte de algunos feligreses.

    En los siguientes meses de la aparicin de la virgen del Cristal, la virgen de Guadalupe igualmente se apareci en la puerta de madera del predio de la familia Tamayo Cocom, en el municipio de Tecoh; en tres rboles y una olla en el municipio de Motul y en el piso del parque del fraccionamiento "Hctor Victoria" en el puerto de abrigo Yucalpetn. Datos etnogrficos proporcionados por Nancy Villanueva, refieren la aparicin de esa misma virgen, en un rbol, en la ex hacienda "X-Tabay" del municipio de Tahmek. En todos los casos, los vecinos consideraron sendos milagros las apariciones, por que acudieron ante la imagen para llevarle flores y velas y organizarle rosarios.

    En estas ocasiones, otros miembros de la jerarqua catlica igualmente externaron su visin de los hechos. En contraste con las opiniones del vicario general de la arquidicesis, arriba mencionado, el superior local de los Misioneros del Espritu Santo, R.P. Alfonso Vega Nez, fue ms violento y radical en sus declaraciones. A juicio suyo, las apariciones de la virgen de Guadalupe, a las que llam "situaciones" y "fenmenos", eran algo comn no slo en Yucatn, sino en toda la Pennsula y "obedecen a la ignorancia de la gente en aspectos de la fe... Esta religiosidad se entiende como producto de la inseguridad por parte de los fieles que slo conocen la religin catlica de manera superficial y quieren canalizar su devocin por medio de estas expresiones". A ese problema, el padre Vega aadi otro de carcter esttico para descalificar dichos sucesos. As dijo, "Que mal gusto tienen aquellos que piensan que la Virgen se presenta en lugares como un espejo o rboles! Es una imagen tan bella que no me parece lgico que se manifieste en formas tan irregulares como en sombras".

    Casi un ao despus, la virgen de Guadalupe se apareci nuevamente. Ahora ocurri en la comisara de Ecknabn perteneciente al municipio de Cuzam y el lugar de la aparicin fue el tronco de un rbol conocido en Yucatn como almendro; razn por la cual se le denomin la virgen del Almendro. Igual que en el caso de la virgen del Cristal, en tanto que los vecinos consideran este hecho un milagro, el prroco de la parroquia, ubicada en la cabecera municipal de Acanceh, a cuya jurisdiccin pertenece la capilla de Ecknakn, tiene otra opinin y se ha negado a visitar a la virgen. En oposicin a la conducta de este sacerdote, los lugareos y habitantes de Cuzam y Acanceh acuden a visitar a la virgen para rezarle y llevarle flores y veladoras. Lo novedoso en este caso es que en vez de una, son dos las imgenes que aparecieron en el almendro.

    La aparicin de la virgen del Almendro tambin esta rodeada de un conjunto de elementos que poco a poco van conformando un mito que la envuelve. Uno de ellos es la razn de la virgen para aparecerse. Otro elemento es el descubrimiento de la aparicin. Como ocurre con muchos mitos, no se sabe con certeza quin o quines fueron sus descubridores, a cambio, eso s, hay distintas versiones en torno a ello.

    De acuerdo con los relatos publicados por la prensa, el viernes 3 de julio corri el rumor de que unos jvenes que jugaban en los alrededores de la capilla dedicada a san Jos de la Montaa, haban descubierto una imagen de la virgen de Guadalupe en uno de los almendros. Sin negar esta informacin, entre los habitantes de Ecknakn corren otras versiones. Por ejemplo, un joven se lo atribuye a una seora, a quien identific como "doa Berta", quien pertenece a la Legin de Mara de ese poblado. Sin embargo, esta persona no se acredita tal descubrimiento. Una mestiza seal que un grupo de muchachos estaba cerca del almendro y escucharon una voz. Pensaron que alguno de ellos estaba relajeando, pero al escuchar de nuevo la voz, se dieron cuenta de la imagen de la virgen.

    Una tercera versin atribuye el descubrimiento a un grupo de mujeres, quienes se renen bajo los almendros para ir al centro comunitario donde toman clases de costura. Un seor, perteneciente a uno de los grupos religiosos de Ecknakn, mencion que su descubridor fue un joven que, a las cuatro de la maana, esperaba el camin para dirigirse a Mrida donde trabaja. De pronto escuch "como un aire fuerte" y corri asustado. Al regresar vio la imagen ya formada, por lo que supuso que ese ruido la haba provocado la virgen.

    Un elemento ms que contribuye a la formacin de este mito es el referente a la historia del almendro. Los vecinos de la comisara coinciden al mencionar que el almendro donde se apareci la virgen lo sembraron, junto con otros rboles de la misma especie, unos misioneros de Mrida, los cuales estuvieron en Ecknakn, hace aproximadamente dos aos, enseando catecismo. Lo relevante es que estos misioneros son Hermanos Maristas, quienes como ales estn consagrados al culto de la virgen Mara y por tanto al de la virgen de Guadalupe. Un hecho ms que alienta la idea de predestinacin en torno al rbol que prevalece entre algunos de dichos vecinos, es la enfermedad que estuvo a punto de provocar su muerte. Por lo cual, como inform un peridico de Mrida, no pocos consideran un milagro su recuperacin, pese a que nadie lo cuid.

    De todas estas apariciones, la que mayor impacto caus, tanto por la cantidad de fieles que acudieron a llevarle a la imagen flores, velas y veladoras como por la cobertura que le dio la prensa local, fue la de la virgen de Cristal. Sin embargo, los medios de difusin y el fervor popular han hecho que estas apariciones estn presentes en la memoria colectiva de Yucatn. No pocos de sus habitantes conocen estos sucesos y hablan de ellos.



El fondo historico

Las apariciones anteriores no constituyen un fenmeno indito. Antes bien, tienen una honda tradicin cultural entre los mayas y sectores populares de Yucatn. Responder a cuntos aos se remonta la antigedad de este fenmeno, es algo difcil. Lo cierto es que en el imaginario colectivo heredado de la religin prehispnica y del sincretismo colonial, persisten vrgenes, santos y seres sobrenaturales que se manifiestan antropomrficamente o mediante ruidos, vientos, sombras y diversas evidencias.

    La catequesis emprendida por los franciscanos desde su llegada a Yucatn, as como las medidas represivas que adoptaron para evitar las prcticas religiosas de los mayas peninsulares no dieron el resultado que esperaban. Por lo contrario, la antigua religin se mantuvo viva. Dada esta situacin los frailes mencionados, igual que los dems misioneros que arribaron a tierras americanas, implementaron una nueva estrategia evangelizadora antes de concluir el siglo XVI. Aprovechando la representacin material que los indgenas hacan de sus dioses, introdujeron imgenes de vrgenes y santos para sustituirlos. Poco a poco, vrgenes y santos catlicos fueron remplazando, al menos morfolgicamente, a las deidades prehispnicas. La frrea estructura de poder sobre la que se irgui el catolicismo, contribuy para este desplazamiento.

Diego de Landa

    Diego de Landa, celoso fraile franciscano quien fue obispo de Yucatn, introdujo a esta arquidicesis el culto a la Inmaculada Concepcin, la cual, por el lugar seleccionado para tal efecto, fue conocida como Nuestra Seora de Izamal. La noticia de sus milagros, lo mismo entre indgenas que entre espaoles, pronto se extendieron hacia los cuatro puntos cardinales de Yucatn. Inclusive, antes de llegar a su destino dio muestra de sus prodigios. Paulatinamente los altares fueron ocupados por otras vrgenes y santos que obraban milagros entre la poblacin. Su impacto no slo fue sobre la poblacin indgena. Independiente de la clase social, o casta, los creyentes acudan a sus templos en busca de salud, dar gracias, llevar ofrendas o para hacer diversas peticiones.

     Sobre todo, agua para las cosechas o el auxilio divino para combatir las plagas de langosta que peridicamente amenazaban las milpas. Genny Negroe, recurriendo a textos de los cronistas, seala diversas apariciones y milagros de vrgenes y santos en Yucatn, en los siglos XVI y XVIII, y los santuarios que, en algunos casos, les fueron erigidos.

Virgen de Izamal

    La evidencia ms remota de estas apariciones es la que narra Francisco de Crdenas y Valencia, cura y vicario del partido de Sotuta en 1639. Al referirse a la provincia de Sotuta, menciona la aparicin de la Limpia Concepcin de Nuestra Seora en el pueblo de Tabi, el cual perteneca a esa provincia. A diferencia de lo ocurrido en el Tepeyac, esta virgen se aparece al encomendero de ese pueblo , Rodrigo Alonso Garca, y a otros espaoles que se encontraban reunidos con l. Del mismo modo, el curo del lugar, Diego Velsquez de Arceo, a quien aquellos acuden, no se muestra incrdulo, sino que acude al sitio de la aparicin para dar fe de ella. Al contemplar la imagen, reconoce que se trata de la virgen y la lleva a la iglesia en donde la pone en un altar.     A partir de entonces, la virgen continu manifestndose ante los habitantes de Tabi, a travs de una "palma vistossima" por lo que su devocin se increment. Las circunstancias en las que ocurre tal aparicin, reconfirman la hegemona de la religin de los espaoles sobre las antiguas deidades, ideas y espacios sagrados de los mayas. El sitio elegido por la virgen es un cenote en el que, siguiendo con la crnica, fueron arrojados los cuerpos de unos caciques indgenas que, anteponiendo la fe cristiana recibida, se negaron a rebelarse contra los espaoles. Desde el plano de una interpretacin mariolgica, la virgen, con su aparicin en el cenote, hace suyos los cuerpos inmolados de los indgenas a manera de ofrenda.     Lo que antes era, de acuerdo con la religin de los mayas, el refugio de los chaco'ob, pas a ser una especie de santuario al que acudan los pobladores del lugar, y aun de Mrida, a venerar a la virgen ah aparecida. Con ello, la virgen confirma la resacralizacin del cenote hecha por estos mrtires y enva un mensaje a los habitantes de Tabi. A unos, mantenerse en la fe recibida y a otros, los indgenas, renunciar a su antigua religin y adoptar la doctrina cristiana.    Vista como mito, la aparicin de la virgen en el cenote no es casual. Por lo contrario, tiene un significado simblico arraigado en la cultura de los mayas. Para stos, los cenotes son lugares sagrados porque, adems de ser escondite de los chaco'ob, son depositarios de la vida, del agua sin la que la vida no es posible. Ante la ausencia de ros y la escasez de lluvias que les proveyera de agua en abundancia, los primeros habitantes de Yucatn deificaron el agua y la representaron, en sus pinturas, cermica y arquitectura, a travs de la serpiente. Para los mayas peninsulares, Chac es el dios del agua y su culto ha prevalecido hasta nuestros das.     Bajo esta representacin podemos interpretar la aparicin de la virgen como un mensaje en el que conmina a los indgenas a morir para renacer en la fe cristiana a travs de las aguas del cenote y como un acto, por parte de la jerarqua catlica, de apropiacin y suplantacin de lugares sagrados y deidades prehispnicas.    El mito sobre la aparicin de esta virgen ha llegado al momento presente. El profesor Manuel Bonilla, en un trabajo monogrfico sobre Sotuta, refiere el hecho relatado por Crdenas Valencia y afirma que esta leyenda ha pasado de generacin en generacin hasta el siglo XX, a tal grado que no pocos habitantes de Tabi afirman haber visto a la virgen en el cenote. La estrategia emprendida por el obispo Diego de Landa, y los curas que le siguieron, dio resultado con el correr del tiempo. La virgen Mara pas a formar parte de la cultura y vida cotidiana de los mayas peninsulares.     Sobre todo, al asociarla con el agua, el maz y la miel, elementos fundamentales para su subsistencia. Para stos, es la protectora de las abejas y suele acompaar a los chaco'ob, cabalgando en un caballo negro, para regar las milpas. Las anteriores apariciones y milagros de vrgenes y santos, no borraron totalmente las ceremonias religiosas de los mayas en el siglo XIX y mucho menos sus ideas en torno a sus deidades. En la dcada de 1930, Villa Rojas analiz, entre otras aspectos, la religin de los mayas de Quintana Roo. Entre ellos, permaneca viva la creencia en los yumtzilo'ob o Seores.     Estos, segn sus funciones, forman tres grupos que son: los balamo'b que protegen las milpas, los pueblos y los hombres; los kuilo'ob-kaxo'ob o protectores de los montes y los chaco'ob que reparten la lluvia. En ocasiones, estos seres se aparecen tomando la forma de un anciano de cabellos y bigotes blancos y portando un sombrero de ala ancha. Pero lo ms comn es que se manifiesten por medio de ruidos, silbidos y sonidos de pasos.    Otros seres sobrenaturales con los que los mayas peninsulares tiene contacto son los aluxes, la xtabay y los uayes. Los aluxes son seres similares a duendes que deambulan por los montes y las milpas. En s no son seres malignos, los mayas los representan como nios que se divierten haciendo travesuras a los milperos a fin de obtener alimentos. En este sentido, los milperos que les ofrecen comida y bebida evitan sus travesuras a la vez que reciben su proteccin contra otros posibles depredadores o ladrones. La xtabay, en cambio, s es un ser maligno. Bajo aspecto de una mujer hermosa de largos cabellos, se aparece a los hombres cerca de las ceibas, en las cuales habita, con el propsito de, mediante engaos, seducirles y robarles el alma. Los uayes igualmente son seres malignos. Son hechiceros que lo mismo habitan en los montes o en los pueblos. Tienen la capacidad de transformarse en animales para causar dao y de acuerdo con el animal en el que se transformen reciben su nombre. El ms comn en Yucatn es el uaychivo.     En el pensamiento religioso de los mayas de Quintana Roo, los santos tienen vida y algunos van por el mundo observando la conducta de los individuos. Entre los mayas del estado de Yucatn, los santos conviven con ellos y los auxilian en la adversidad. Durante sendas temporadas de trabajo de campo en el noroeste y suroeste de dicha entidad, hacia fines de la dcada de 1970, recog relatos sobre San Isidro Labrador y Santiago Apstol en los que se evidenciaba su presencia en las poblaciones de Panab y Halach, respectivamente. Sin dar fecha, el prioste de la iglesia de Panab, Claudio Dzib, relat que san Isidro era un campesino del pueblo que cada da, antes de ir a su milpa, pasaba al templo a rezar.

    Un da, despus de mucho tiempo de estar rezando, san Isidro no se mova. Al acercarse sus compaeros para ver por que estaba inmvil, se dieron cuenta que ya era un santo. En Halach, varios devotos de Santiago Apstol me ensearon una piedra del atrio en la que, a juicio de ellos, qued grabada la huellos del caballo del santo cuando, durante una gran sequa, baj del altar para llevarle maz a los pobres.



Articulando el presente

En los trminos anteriores resultan comprensibles las apariciones recientes de la virgen de Guadalupe en diferentes sitios de Yucatn. Existe un substrato ideolgico compartido por determinados sectores de las clases populares, heredado del catolicismo sincrtico que se incub en el siglo XVI y se desarrollo en las siguientes centurias, que incide entre sus integrantes para percibir ciertos fenmenos como representaciones de dicha virgen.

    Ms todava si tenemos en cuenta que las vrgenes no fueron los nicos seres sobrenaturales que se aparecan a mayas, criollos y peninsulares durante la Colonia. La creencia en fenmenos y seres fue un hecho generalizado que pas a formar parte del imaginario colectivo de la entidad. Eligio Ancona, en su Historia de Yucatn, plantea que el dominio de la religin en todos los rdenes de la vida colonial y la falta de teatros, peridicos, libros y de una educacin apoyada en los adelantos de la fsica, la economa y la filosofa, dio lugar entre la poblacin a supersticiones y a la firme conviccin de la existencia de seres sobrenaturales . "Hasta las personas ms encumbradas por su buen juicio y pretendido saber, crean en duendes, en aparecidos y en otras extravagancias de peor especie".

    Frente a esta situacin, la jerarqua de la Iglesia Catlica ha tenido sendas respuestas..Por una parte, consentir esas manifestaciones que forman parte de, en trminos de su discurso, la piedad popular y coptar la fe de los creyentes para mantenerlos como sus feligreses en su interior. Por la otra, con el fin de mantener su hegemona entre sus fieles y dems Iglesias cristianas y grupos religiosos que da a da aumentan su membresa en Yucatn, ha incrementado sus actividades en pro del culto mariano.

    En 1998, las actividades ms relevantes en la entidad fueron los recorridos que emprendieron, por todos sus rincones, Nuestra Seora de Yucatn y Nuestra Seora de la Paz, el rosario viviente con motivo de la Jornada Mundial del Rosario y la coronacin de la primera virgen en el marco de los festejos de los cuatrocientos aos de la catedral de Mrida. En la parroquia Cristo Rey, en cuya zona se apareci la virgen del Cristal, su prroco igualmente ha incrementado sus actividades para estimular el culto a la virgen Mara.

    Entre las que han despertado mayor entusiasmo en sus feligreses estn el Cenculo Mariano, las visitas a templos y domicilios de vrgenes peregrinas y las conferencias y conciertos carismticos marianos. Aunque en forma explcita sus representantes no niegan las apariciones de la virgen de Guadalupe referidas , implcitamente s lo hacen. Por ejemplo, no promoviendo su devocin, minimizando su importancia o anteponiendo a la virgen Mara u otra imagen suya reconocida por la Iglesia catlica.

    Ya sea que lo hagan para no desviar la atencin de la feligresa de la virgen Mara o para no validar un acontecimiento todava no autorizado por las instancias correspondientes dentro de la misma iglesia, lo cierto es que imponen su visin de los hechos a travs de la autoridad que les confiere su investidura y la legitimidad que les conceden sus feligreses. A fin de cuentas, las apariciones de la virgen de Guadalupe no ponen en peligro su hegemona, ni la de la Iglesia catlica. No as las dems Iglesias cristianas y las sectas. Por ello consienten aquellas, incorporndolas a su control, y combaten estas ltimas.



Intentando concluir

Para concluir, quisiera plantear dos ideas. La primera es la que tiene que ver con las representaciones sociales. La segunda es la que se refiere a la contradiccin entre religin popular y religin hegemnica. Al referirse Emile Durkheim a las representaciones religiosas, deca que stas se encuentran entre las categoras ms importantes del entendimiento, son colectivas y expresan realidades colectivas.     Como tales, en cuanto categoras del pensamiento, las representaciones son formas compartidas de concebir una determinada realidad, objetiva o subjetiva, y de concebirse y actuar ante ella. En este sentido, cono se ver, las representaciones no slo expresa el estado del conocimiento, lo que se conoce y cmo se concibe una determinada realidad, sino tambin funcionan como esquemas de interpretacin de nuevas realidades y generadoras de conocimiento.    Las representaciones religiosas, igual que toda representacin social, no surgen por generacin espontnea. Son producto de una doble red de relaciones fuertemente entrelazadas. Por una parte, las que sostienen los individuos entre s y, otra la otra, las que establecen con el mundo natural. En ambos casos, a travs de tiempos y espacios determinados.    En el marco de estas relaciones, las representaciones, sociales y religiosas, expresan los procesos especficos a travs de los cuales, no slo los individuos se relacionan entre s, sino, ms todava, cmo stos generan un determinado tipo de conocimiento. Es decir, cmo los individuos crean su propio mundo al apropiarse y reconstruir mentalmente la realidad que los rodea y de la cual forman parte. En este sentido, las representaciones hacen referencia a los diversos momentos del proceso de adquisicin-reproduccin-produccin de conocimiento en el que los individuos las generan.     Estos momentos son la transmisin, la internalizacin y la externalizacin. Mediante la transmisin, los individuos reciben, a travs de su familia, su Iglesia, su escuela y su comunidad, los elementos constituyentes de su cultura; por medio de la internalizacin hacen suyos esos elementos, actitudes y relaciones y a travs de la externalizacin estos mismos sujetos se vuelcan hacia el mundo, expresando lo que saben sobre ste y las formas como lo conciben. Tratndose de las representaciones religiosas, los elementos que los individuos reciben y hacen suyos son los de su religin. Es decir, los seres divinos, sus mitos, su actitud y relacin con aquellos y con quienes comparten la misma religin. En este proceso de conocimiento, las representaciones cumplen una funcin integrativa. Mediante las representaciones religiosas es un proceso que ocurre en el seno mismo de la produccin cultural del grupo al que pertenece el individuo que las elabora. En todo momento, estarn permeadas por las ideas en torno al propio individuo, los dems y la naturaleza, formas de conducta, maneras de hacer las cosas, actitudes y cdigos simblicos que componen la cultura de dicho grupo.     En estas circunstancias, las representaciones religiosas, sobre todo tratndose de las representaciones sociales en general, son mltiples y aluden a mltiples significaciones y realidades. Ahora si bien es cierto que las representaciones religiosas, y sociales en general, son producto de los individuos, no menos cierto es que inciden, consciente o inconscientemente, en la conciencia, conducta y cultura de estos mismos. Para decirlo en trminos de Francois Houtart, son instituyentes.     Desde esta perspectiva, lo mismo pueden cumplir una funcin de legitimacin o de impugnacin del orden significativo o nomos socialmente establecido, sea ste objetivo o subjetivo. En el primer caso, los individuos reproducen el sistema religioso del cual forman parte. Por lo que sus representaciones son las de sus padres, las de la jerarqua de su Iglesia y las de los miembros de su grupo social que le transmitieron a travs de su socializacin. Sobre todo primaria. No as en el segundo caso, en el que los individuos rompen dicho orden o, al menos, plantean alternativas, a ese orden, y a las estructuras organizativas que lo sostienen. En este caso, el individuo se asume como parte de la realidad sobre la cual puede incidir para su transformacin.     Las representaciones resultantes de esta realidad, son las que ha elaborado a partir de la estructuracin de las representaciones que recibi en su socializacin primaria. Como se podr inferir, las representaciones religiosas, y sociales en general, estn fuertemente vinculadas con procesos igualmente complejos, como son adems de la generacin del conocimiento- la formacin de la conciencia, la construccin de identidades y, aun, de metaidentidades religiosas. O de la imaginacin ya que son producto de la mente humana.     Pero, sobre todo, estn estrechamente relacionadas con los procesos de constitucin de los sujetos sociales. Volviendo a la idea de la multiplicidad de las representaciones religiosas, quisiera agregar que en todo sistema religioso coexisten representaciones sobre los seres de la divinidad elaboradas por los fieles y representaciones cuya elaboracin est a cargo de la jerarqua de ese sistema. Siendo estas ltimas las que constituyen el contenido simblico sobre el que se yergue ese sistema religioso dominante. Es decir, todo cuanto unos y otros habrn de creer.     A diferencia de los fieles, los integrantes de esa jerarqua, por el poder que tienen, basado en la dominacin que ejercen sobre sus feligreses y la legitimidad que stos les conceden al someterse a su autoridad, establecen la veracidad y significacin de esas representaciones. Bajo la premisa de ser ellos los depositarios de la verdad revelada por la divinidad y sus representantes en la tierra, son quienes determinan cules representaciones son verdaderas y cules no, cul es el significado que los fieles deben darles y cul no y qu deben creer y qu no. Por consiguiente, a quin deben obedecer y a quin no.    Siguiendo la lgica anterior, por carecer los fieles del poder que posee la jerarqua de su religin, las representaciones que elaboran son calificadas como falsas y, por tanto, rechazadas por los integrantes de esa jerarqua. No obstante, independientemente de la opinin de stos, las representaciones anteriores pueden ser tenidas como verdaderas por quienes las elaboran y tomadas como formas de resistencia y/o impugnacin al poder de los jerarcas. Lo cual de suyo entraa un conflicto entre unos y otros individuos y una contradiccin entre unas y otras representaciones.     Ampliando la proporcin, esto ltimo puede verse como un conflicto entre los integrantes de una determinada estructura social y como la contradiccin que prevalece en los sistemas de pensamiento y concepciones del mundo y de la vida de los integrantes de dicha estructura. Dicho en trminos de Gramsci, no es ms que el problema entre el sentido comn y la filosofa, entre las concepciones de las clases subalternas y las concepciones oficiales de las clases dominantes. O, para el caso que nos ocupa, entre la religin del pueblo y la religin de los intelectuales.    En el horizonte anterior de interpretacin, las apariciones de la virgen de Guadalupe referidas son representaciones elaboradas por diversos sectores populares de Yucatn sobre una forma particular de concebir a esta virgen y el pensamiento religioso de la que forma parte. Vistas en trminos de un sistema de pensamiento ms amplio que envuelve a los integrantes de estos sectores, en dichas representaciones, igualmente se incluyen las representaciones, tambin heredadas, que aquellos poseen sobre los seres de la naturaleza, la naturaleza misma y la actitud que toda persona debe guardar ante unos y otra. Como un proceso intelectual realizado por los individuos, son el resultado de la reestructuracin que hacen de las representaciones que sobre la divinidad y la naturaleza las transmitieron, durante su socializacin primaria, sus padres, catequistas, sacerdotes, vecinos y dems miembros del sitio donde nacieron y crecieron.     En este mismo horizonte, es fcil comprender la conducta asumida por los diferentes actores de las apariciones de la virgen de Guadalupe. Las oraciones, cantos, flores, velas, msica y dems ofrendas hechas ante las imgenes aparecidas, expresan la forma como esos actores aprendieron la prctica del catolicismo y el comportamiento que deben tener ante la divinidad. Es decir, expresan una de las tantas manifestaciones de la religin popular.     Igualmente resulta comprensible por qu la jerarqua catlica de Yucatn ha rechazado y, en algunas ocasiones, estigmatizado esas apariciones. O por lo menos, en el mejor de los casos, se ha mostrado indiferente. No obstante que el episcopado latinoamericano ha propuesto en sus distintas conferencias la valoracin de la piedra popular o religin popular, no siempre as ocurre en la realidad.

    Para los miembros de la jerarqua yucateca, las representaciones religiosas referidas son contrarias a las que componen el catolicismo que predican, las cuales les fueron transmitidas como las nicas verdaderas y por tanto son las que creen y definen su prctica religiosa. Aceptar esas representaciones implicara rechazar el Magisterio de la Iglesia catlica, renunciar a sus votos de obediencia y ponerse al margen de esta institucin.


He aqu uno de los dilemas a los que se enfrentan dichos sacerdotes y uno de los problemas que envuelve el catolicismo ya sea de Yucatn, Mxico o de Amrica Latina.





Profesor investigador de la Facultad de Ciencias Antropologicas de la Universidad Autonoma De Yucatn

Este artculo se public en: Negroe Sierra, Genny
Fernndez Reppeto, Francisco(editores)
Religin Popular De La Reconstruccin Historica Al Analisis Antropolgico.
Ediciones de la Universidad Autnoma de Yucatn, 2000.




Bibliografa





Regresar
  Universidad Autnoma de Yucatn
Centro de Investigaciones Regionales "Dr. Hideyo Noguchi"
Unidad de Ciencias Sociales
Dirección General de Desarrollo Académico